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domingo, 7 de septiembre de 2014

(2014) Ismael Miranda - Son 45

Gracias a El Universal

Ismael Miranda celebra 45 años de carrera artística

El salsero puertorriqueño promociona en su país su más reciente álbum "Son 45", que contiene temas de Víctor Manuelle, entre otros compositores.


El veterano salsero puertorriqueño Ismael Miranda promociona su nuevo disco, Son 45, producido por su compatriota Víctor Manuelle y el que coincide con sus años de trayectoria haciéndose conocer como "El niño bonito" de la salsa, reseña Efe.

"Esta nueva producción se hizo con mucho cuidado y responsabilidad social, para que todo tipo de público pudiera disfrutarla", dijo Miranda en un comunicado de prensa sobre el disco que cuenta con ocho temas.

El álbum, que contiene composiciones de Manuelle, Juan José Hernández, Johnny Ortiz, entre otros, según dijo Miranda, tiene el propósito de "complacer, tanto a la nueva generación de salseros" como a los seguidores desde sus inicios, fusionando la salsa clásica con la moderna.

La producción cuenta con ritmos alegres y pegajosos, mientras sus temas son pertinentes a las vivencias sociales, y proponen exhortación y esperanza en medio de las situaciones difíciles de la vida, agregó el comunicado de prensa.

En el disco, colaboraron reconocidos músicos del género caribeño, como Bobby Valentín, Richie Ray y Roberto Roena en el tema Bajo, piano y bongó.


Miranda comenzó su carrera profesional a los 17 años, concretamente el 17 de marzo del 1967, y su primera producción fue Rumbón melón.

En 1968, se unió a la orquesta de Larry Harlow, con quien inició una exitosa carrera que le convirtió en uno de los preferidos de la música tropical, colaboración de la cual surge El exigente.

De esa explosiva combinación aparecen además Larry Harlow presenta a Ismael Miranda (1968), Me and my monkey (1969), Electric (1970), Tribute to Arsenio Rodríguez (1971), Harlow's harem (1972) y Abran paso (1972).

Desde ese entonces, ha grabado o participado en alrededor de 90 producciones.

El artista boricua, quien se crió en Nueva York, fue también miembro de Las Estrellas de la Fania, considerada como la mejor orquesta de salsa en la historia por contar con los famosos músicos Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Harlow, Ray Barreto, Roena, Willie Colón, Valentín y Yomo Toro, entre otros.

Algunas de sus canciones más conocidas son Abran paso, Señor sereno, Pa'bravo yo y Borinquen tiene montuno.


Aparecido hace menos de una semana, les traigo en estreno absoluto lo nuevo del maestro Ismael Miranda, "Son 45". El disco está que arde y la rumba no se detiene, esto es Expresión Latina, la más grande pasión por la música. 


sábado, 6 de septiembre de 2014

Las hojas muertas del otoño

Debe haber sido a inicios de los años ochenta en que, siendo todavía niño, descubrí la canción Autumn Leaves en la versión grabada por el inmortal Nat ‘King’ Cole. Como ya se puede advertir, mientras los demás niños y luego adolescentes de mi entorno jugaban con la pelota o escuchaban a Los Violadores, yo prefería meterme de lleno en mi viejo tocadiscos Grundig a intentar descubrir los secretos de esa música maravillosa que atrapaba mis sentidos.


Y sin saberlo, había descubierto una joya absoluta del repertorio musical más complejo, entre el jazz, la canción. En particular, la versión de Cole que hizo historia. Sepamos algo más sobre este título, entre el cine, la música de elevada sensibilidad e incluso el latin jazz.

“Les feuilles mortes” es en realidad una canción originalmente húngara, compuesta en 1945 por los maestros Jacques Prévert  (letra) y Joseph Kosma (música) para la película “Les Portes De La Nuit” de 1946, escrita por el mismo maestro Prévert. La cinta se enmarca en lo que se conoce como realismo poético francés, género sobre el que se basa el movimiento del cine negro americano, del que Prévert y el director Marcel Carné eran absolutos tributarios.


Por su parte, la canción ha sido versionada por muchísimos cantantes, franceses al comienzo, y de habla inglesa posteriormente. La melodía del coro se convirtió en la década del 60 en un estándar casi obligado de jazz entre los grandes maestros, quienes desde sus perspectivas quisieron darle su propio estilo.

Al escuchar la primera versión, que hizo el inmortal Yves Montand para la película mencionada, pero grabada recién en 1952 en el álbum “Yves Montand Chante …”, se puede advertir una sensación de desasosiego en el alma, es una letra sencilla pero desgarradora.






La historia que cuenta no es nueva, es la clásica estampa de aquel que recuerda con profunda inexistencia una época de felicidad de pareja que se esfumó, como el agua o la arena entre las manos, como las hojas muertas que caen en el otoño y son llevadas por el viento. La pérdida no es la de la muerte sino la del desamor, del olvido natural, la sencilla levedad del sentimiento humano.

Así como era ya un éxito en la década del 50, fue tomada como tema principal de la película “Autumn Leaves” de 1956, dirigida por Robert Aldrich y que protagonizó la experimentada Joan Crawford. En la cinta que también protagoniza Cliff Robertson una mujer de mediana edad se enamora contra toda previsión de un joven mucho menor y vive una corta felicidad para luego descubrir que sufría de alteraciones mentales.


El dominio técnico de la Crawford le permitió prácticamente llevar sobre sus hombros al elenco entero, compuesto en la línea secundaria por Vera Miles y un muy joven Lorne Greene. Según se sabe, los guionistas habían considerado en un primer momento el nombre de “The Way We Are” para la cinta producida por la Columbia, pero tal fue la similitud que encontraron entre el argumento del film y la letra en inglés que había compuesto Johnny Mercer, copropietario del sello Capitol, para Jo Stafford en 1949 y que Nat ‘King’ Cole grabó en 1953 que le cambiaron el nombre de inmediato.



La versión de Nat ‘King’ Cole fue incluida en el álbum “Sings For Two In Love”, para el sello Capitol, primero en 1953 en la versión LP de 10” y en 1955 en la versión LP de 12”. Los arreglos y conducción de la orquesta son del maestro Nelson Riddle, un músico increíble conocido por ser el mágico hacedor de éxitos para la Capitol en las voces de Frank Sinatra, Judy Garland o Dean Martin. Y ha sido esta versión la inmortalizada hasta nuestros días.





No fue sino hasta 1957 en que se hizo versiones instrumentales del tema, convirtiéndolo casi al instante en lo que se conoce como un estándar del jazz, una pieza clásica que todo músico que se respete debe incluir en su repertorio para dejar su huella personal sobre la melodía original. Hubo versiones de Coleman Hawkins, Dizzy Gillespie y Duke Ellington. Esta última, aparecida en el álbum “Indigos” de 1957, es lenta y arrolladora por antonomasia, cantada en francés, rescatando la esencia original, e incluye el desgarrador violín de Ray Nance, lo que le da ese carácter propio a la canción.



Al año siguiente aparece la versión de Cannonball Adderley en el disco “Somethin’ Else”, en lo que es quizás la más conocida de todas las piezas de jazz que recrean este clásico, no solo por la magistralidad de la ejecución sino por los maestros que intervienen: Miles Davis (quien tuvo a su cargo los arreglos del tema), Art Blakey, Hank Jones. También sobresale la versión del virtuoso pianista Bill Evans (“Portrait in Jazz”, 1959), que sobre satura los sentidos con ese contrabajo del maestro Scott LaFaro que arremete en la epidermis para alojarse entre las emociones y la sensibilidad.





Nuestro ámbito latino no ha sido ajeno a la seducción de este clásico, versionando con distintos arreglos para latin jazz, cantado o instrumental, cada cual con mayor elegancia y éxito que el anterior.

La primera registrada es la del extraordinario vibrafonista Cal Tjader, quien la incluyó en su álbum “Mambo with Tjader” de 1954, en arreglo de bolero, casi en momentos en que el tema se estaba consolidando, conforme lo reseñado, lo cual no hace sino reafirmar, para quienes todavía no lo tenían del todo claro, de la magistralidad y aporte del maestro Tjader a nuestros géneros sabrosos.



Solo para graficar otras versiones, se conoce por ejemplo la del maestro Clare Fisher que la incluyó en su disco “Clare Declares” de 1977, con un arreglo de órgano y una ejecución que son de otro mundo. Así también, la del maestro del trombón Juan Pablo Torres en su célebre álbum “Cuban Swings” de 2001 o la de Francisco Aguabella en el disco “Cubacan” de 2002, esta última con una descarga de timbales que deja la piel de gallina. Sobresale la interpretación que hace del tema el maestro Bobby Matos en su producción “Gratitude” de 2007, en la que hay dos detalles por rescatar, la estupenda interpretación vocal de Dee Dee McNeil y el violín de Danny Weinstein, lo que lo sumerge en la nostalgia de las versiones originales sin perder el toque latino.




Aunque la letra y las emociones que esta canción despiertan son de angustia y desapego, la magia que la envuelve por ser tan musical y ser parte de la historia de la música la hacen inolvidable, eterna, imposible de que se desvanezca como las hojas muertas del otoño que el viento reclama sin objeciones ni argumentos.

Miraflores, 17/08/2014

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Esta nota de investigación aparece como columna colaborativa en la Revista Okónkolo del mes de agosto. Pueden pedir un ejemplar gratuito, en formato impreso o en PDF al correo OKONKOLOCALLAO@GMAIL.COM








sábado, 30 de agosto de 2014

(1958) John Coltrane & Red Garland Trío - Bass Blues

En 1958 apareció el álbum "John Coltrane & Red Garland Trio" para el sello Prestige, el mismo que 3 años después aparecería bajo el mismo sello renombrado como "Traneing In" y con una nueva carátula. 



Más allá de lo anecdótico del nombre y la imagen del disco, la producción sobresale entre las más buscadas de ambos grandes maestros por la sutileza de los entregables de esa placa, piezas de jazz de compleja facturación, sensualidad, elegancia. Reunión que fue posible por ser ambos compañeros de catálogo en el legendario sello Prestige. Se señala confianza y libertad como los atributos más saltantes en Coltrane en esta grabación. 

El 'Trane' aparece tocando el tenor y el Trío estuvo formado por Red Garland — piano, Paul Chambers — bass y Art Taylor — drums. 

El tema escogido es Bass Blues, composición del propio Coltrane, que empieza con un difícil riff de apertura y que continúa con una melodía ligeramente asimétrica, lo que permite mostrar la habilidad de Chambers para reflejar incluso las líneas más complejas o aparentemente improvisadas ​​de Coltrane. El ritmo de medio tiempo es un tobogán para las notas espontáneas del tenor, con el que también interactúa un jovial Garland. Una pieza que conmueve de principio a fin. 

(2014) Lucho Muñoz con César Vega - Hacemos falta

A Lucho Muñoz lo conocí directamente, sin interpócitas recomendaciones. Recuerdo que fue a comienzos del 2011, de pura casualidad, a través de YouTube. Mirando videos, no recuerdo en qué rumbo, de pronto estaba ahí, una versión desconcertante del viejo clásico Careless Whisper de George Michael, arreglado magistralmente, con una cadencia y elegancia que me sobrecogieron.


Como es regular, investigué y me contacté con Lucho y los muchachos de Latin Soul. Conocer tan de cerca y poder apoyar su enorme talento ha sido una de las experiencias cercanas a la vivencia de la música más interesantes que he tenido. Produje algunas presentaciones en "La Vida Misma" de Miraflores y el DVD que sacaron con los videos de sus presentaciones en vivo en Trujillo, ciudad en la que están afincados.

Lucho es un músico completo, pianista y cantante, arreglista y organizador, productor y creativo. Y ni qué decir de los Latin Soul, su grupo de siempre, formado originalmente por Petter Mozo en la batería, Johnny Ybañez en las congas, los hermanos MCCubbin en bajo y teclado, Dennis Shapiama en la guitarra y por supuesto Cristian "Pelao" Morales en saxo y flauta.  


En cambio, a César Vega lo conocí por recomendación de mi buen amigo Gustavo Sobrino, quien me sorprendió con este increible talento sonero proveniente de Huacho, mi propia ciudad como muchos saben. Su calidad ha quedado demostrada en el canto con sentimiento en cuanto escenario ha pisado, y vaya que los ha pisado de todo calibre y al lado de grandes maestros. Por ello, la química que se produjo en este tema, bajo la batuta de Lucho Muñoz, lanzado como primer avance de lo que será la producción de Lucho en solitario, "Antagónico", que muy pronto difundiremos, fue más que inmediata y honesta. Una apuesta por hacer música de primer nivel en nuestro país, acostumbrado innecesariamente al facilismo de lo comercial. 


El tema se llama "Hacemos falta" y da cuenta de la tendencia cada vez más acentuada de perderse en lo comercial, en lo anecdótico y efímero de la música, algo que por definición va en antonimia con la esencia de la música más elaborada, dura. Por eso la salsa, además de una letra agresiva en cuanto a mensaje, ya que no concede espacio para la tibieza, es también compleja musicalmente, por sus arreglos enrevesados, cercanos a la big band, algo que tuve la oportunidad de comentarle directamente a Lucho desde que me hizo escuchar privilegiadamente el demo hace casi un año atrás. Exquisita sección de vientos, con trompetas y 3 saxos, congas fuertes y timbales precisos. Un arreglo de primera calidad.  

Disfrútenlo!


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El genio del piano: Quién si no Palmieri.

Cuando notas tan perfectas se amalgaman en la mente creativa del maestro Palmieri, por ejemplo, surge música maravillosa, como el álbum Palmas de 1994, una de sus producciones mejor logradas, un disco redondo por donde se lo escuche.



Esta tarde les dejo Doctor Duck, tema incluido en el mencionado álbum Palmas, producción en la que lo acompañan Brian Lynch, Conrad Herwig, Donald Harrison, John Benitez, Robby Ameen, Richie Flores, Anthony Carrillo y José "Cochi" Claussell.

La composición del tema es del maestro Eddie, una sabrosura musical, envolvente, galopante en el solo de piano que infunde una especie de magnetismo reconfortante.


Algunos creíamos que Palmieri lo había hecho todo, o casi todo, pero cuando a mediados de los noventa vimos aparecer el disco compacto no solo quedamos en silencio, atónitos, sino que desplegamos una tonelada más de admiración por el genio del piano. Incluso recuerdo que en la desesperación, hice que me regalaran el caset original, comprado en la tienda Sono Centro del CC San Miguel, que hasta hoy mantiene sus puertas abiertas.

Como dijo en su momento el Dr. Delgado Aparicio, se trataba de una experiencia galvanizante, y yo agrego, indesligablemente compleja y desequilibrante. Una verdadera obra maestra.

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