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viernes, 16 de enero de 2015

Los 10 "Imprerscindibles" del 2014

Habiendo terminado el año 2014, nos queda hacer un recuento de lo mejor que pasó en cuanto a producciones musicales, extranjeras y nacionales.

Fuera de la música, el 2014 se caracterizó por varios acontecimientos internacionales importantes, como el Mundial de Fútbol de Brasil, que reunió a 3 millones y medio de espectadores en torno a la pasión deportiva más arraigada en el colectivo mundial, el fútbol (soccer), y la oportunidad de disfrutar de los más de 170 goles anotados en los 64 partidos jugados con más de 200 participantes iniciales. La jornada terminó coronando a Alemania como campeón mundial por los siguientes 4 años.

También fue año de tragedias, como las emergencias por sismo de Chile, ocurridas entre abril y marzo en la zona de Iquique, o el confliecto bèlico entre Israel y Palestina que volviò a recrudecer. Màs personales, las desapariciones de grandes maestros de la mùsica como Oscar Aviles, Cheo Feliciano o Gustavo Cerati, luminosos maestros en distintos gèneros que supieron ganarse al pùblico en sus carreras por el talento y carisma. En otros campos, tambièn partieron Robin Williams, Chespirito y Gabriel García Márquez.

Y en cuanto al ránking musical, entre tantas producciones que aparecieron de muy buena calidad o incluso las no tan buenas, nos quedamos con 10 temas que, en nuestro saber y entender, representan lo mejor del año que se fue. Estos son los 10 Imprescindibles del 2014:

10.- Paquito D'Rivera - Fantasia impromptu

Grabado en vivo, el disco Jazz meets the classics nos vuelve a traer al genio de latin jazz Paquito D'Rivera en esta producción 2014 en la que rodeados de sus músicos de hace varios años nos ofrece un repertorio ligado a lo clásico sin perder la esencia afrocubana y el aporte del jazz en las improvisaciones.



09.- Adalberto Álvarez - Los caminos de Ifá

Un disco esperado, lo más reciente del maestro Adalberto Álvarez, el álbum "Respeto pa' los mayores" ofrece la fórmula ganadora de quien fuera director de Son 14 en sus inicios y que tantos clásicos ha podido imponer en su exitosa carrera haciendo música cubana. Aunque el disco está fechado 2013, no fue sino hasta entrado el 2014 que sonó en nuestro medio, especialmente el tema lanzado por el propio Adalberto a travès de las redes sociales: Los Caminos de Ifá, un canto con los elementos de la santería que tan bien le quedan al maestro.


08.- Ismael Miranda - El amor que me das 

Otra entrega del disco más reciente del Niño Bonito, el maestro Ismael Miranda, su producción 2014 "Son 45", con el celebra más de cuatro décadas en los escenarios, habiendo sido uno de los gestores del movimiento latino que hoy llamamos Salsa. Escogí este bolero por suena como los clásicos de la vieja guardia, con guitarra "asantaneada" en la fuga y la extraordinaria interpretación del maestro Miranda. 


07.- Bobby Cruz - Lo ataja la noche

Extraordinario disco, el más reciente de la discografía del maestro Bobby Cruz, cantante puertorriqueño que tiene un nombre escrito con letras mayúsculas en la marquesina latina, desde sus inicios al lado del pianista Richie Ray, el Piano de Brooklin, en  lo que se conoce como la dupla más exitosa y duradera de la salsa. En este disco en solitario, Bobby nos ofrece salsa de la mejor calidad, con un fuerte aporte de vientos y percusiòn, arreglos que sn dejar de recurrir a la vieja escuela, tiene matices y brillos de la factura más contemporánea, a la que su voz corona con los fraseos exactos. 


06.- Rubén Blades & Wynton Marsalis - El Cantante

Uno de los temás de finales de año pero que rápidamente se catapultó en este ranking por su trascendencia, nada menos que el gran Rubén Blades cantando con la Jazz at Lincoln Center Orchestra con la participación del trompetista Wynton Marsalis, haciendo el tema en homenaje a Héctor Lavoe, El Cantante, con un arreglo soberbio. Magistral!


05.- Spanish Harlem Orchestra - Caribe Soy

Lo nuevo de la agrupación ganadora de 2 premios Grammy, Spanish Harlem Orchestra, dirigida por el pianista nacido en el Bronx de raíces boricuas Oscar Hernánez, lanzada en setiembre de 2014 bajo el nombre de la propia banda, "Spanish Harlem Orchestra". Cuenta en la parte vocal al veterano Ray De la Paz, entre otros. 


04.- Oscar D' León - Llévame a la luna

Otro de los temas del álbum doble del Faraón de la Salsa aparecido en el 2014, "Clásicos de Big Band", esta vez haciendo en español uno de los clásicos más queridos del gran Frank Sinatra, estándar del jazz de todos los tiempos, Llévame a la luna (Fly me to the moon). 


03.- Don Perignon & La Puertorriqueña - Chévere

Excelente tema con el maestro Don Perignon & La Puertorriqueña, tomado de su disco más reciente, "Música Maestro" (2014). Homenaje al maestro Tito Rodríguez con el tema Chévere con el estupendo aporte vocal de Josué Rosado... Guarachando!


02.- Luchito Muñoz & César Vega - Hacemos falta

Una entrega adelantada de la nueva producción del pianista, arreglista y cantante peruano Lucho Muñoz para este 2014. Radicado el Trujillo, ciudad del norte del Perú, Lucho Muñoz se ha rodeado de lo mejor del talento musical de las nuevas generaciones y, ya sea al frente de su agrupación Latin Soul (con la que lanzara en el 2009 la versión latin de Careless Whisper) o como solista, la solvencia artística y profesional de este muy talentoso músico peruano siempre deja con ganas de saber y escuchar más. Y en esta salsa con arreglo para big band, Lucho se hace acompañar del joven cantante César Vega, el Sonero del Perú, quien desde hace pocos pero muy fructíferos años ha venido cosechando elogios y expectativas dentro y fuera del país. Una dupla explosiva para esta salsa dura con mensaje de optimismo por la conservación del buen gusto musical.


01.- Hermán OLivera - El heredero del sabor

Disco de 2014 grabado en Venezuela por el gran Hermán Olivera, la "Voz del Caribe", epíteto logrado gracias a su interpretación del tema del mismo nombre en la producción "Ritmo caliente" (2003) de Eddie Palmieri. Siempre ligado a las mejores agrupaciones de la salsa fuerte, Olivera se sigue marcando como un heredero del soneo gravo, y su carrera así lo demuestra. Sonero de vieja escuela en plena vigencia musical, Olivera es un sonero nacido en New York pero de padres puertorriqueños, y ha sabido crecer musicalmente de la mano de los padres de la canto latino màs versado.


Se quedan en el tintero discos de otros grandes como Gilberto Santa Rosa, Bobby Matos, Grupo Salsafón, Orquesta Salsa con Conciencia, Kenny Quintero, Sonora Ponceña, El Gran Combo, Tromboranga, Mario Ortiz, Marlow Rosado, Salsa Céltica, Hermanos Lebrón, Hermanos Colón, Paulito FG, Los Van Van, Juan Carlos Alfonso y su Dan Den y muchos más.

A disfrutar de este recuento sabroso con lo mejor del año que se va ... Como diría el gran Cheo, "buen viaje, familia"... Aché para todos.

Lo nuestro es pasión por la música. Aquí el resumen:

sábado, 10 de enero de 2015

Sonny Rollins: What's New (1962). Cuando lo nuevo para el jazz era lo latino

En la portada del disco sellado para la poderosa RCA Victor ‎con el código 430.527-S aparecía la prometedora frase "Le lleva al jazz un nuevo ritmo de Sudamérica", y al escucharlo no es posible dejar de sentirse transportado a una dimensión increíble de indescriptible sonoridad, algo como si de otro mundo se tratara, efecto bien logrado por la trascendencia buscada en la combinación de instrumentos, particularidades musicales, talentos gigantes y una corriente de exploración en la que los invito a sumergirse. Veamos qué nos dice el álbum "What's New" del maestro Sonny Rollins tras 52 años de haber sido grabado.


El disco "What's New", si bien es cierto está catalogado como décimo octavo en la nutrida y variada discografía del genial maestro Rollins, es el segundo que grabó para el sello RCA Víctor. Cronológicamente, aparece después del también célebre “The Bridge” y antes de “Our man in jazz”, todos del mismo año. Lo escogimos para esta reseña por su importancia en la sonoridad, hito indiscutible no solo en su propio catálogo sino en el jazz en general. Para coronar este postre debemos señalar desde ya que el gran aporte latino del álbum está dado por la presencia del fundamental Cándido Camero, cubano universal, y Willie Rodríguez, percusionista puertorriqueño, quienes aportan respectivamente con sus congas y bongós a esta travesía musical de enormes dimensiones.


Sobre el álbum los críticos anunciaban hace ya algunos años que merece una más intensa investigación, aunque a la fecha este disco ha sido poco estudiado. No comprendemos la razón por la cual se puede haber postergado del análisis una pieza tan genial como esta, que por cierto tenía como punta de lanza al tema "Don't stop the Carnival", pero que tiene felizmente mucho más que descubrir y disfrutar.


Las grabaciones fueron hechas los días 5, 25 y 26 de abril y 14 de mayo de 1962. Desde que apareció, el disco brilló con luz propia, deslumbró. Así lo demuestra la crítica de la época, en plena década del sesenta, segmento temporal de apogeo del jazz, momento de experimentación, de mucha creatividad. La década del sesenta es fundacional para el jazz, es el crisol en el que se gestó una serie de álbumes clásicos que hasta hoy son como catedrales en lo que a jazz se refiere.

Revisando lo que produjo el año 1962, por su parte, descubrimos algunos hitos importantísimos en la discografía fundamental de los sesentas, como la producción de bossa nova de Stan Getz o el clásico dúo de Doris Day con André Previn. En fin, ese año vio desfilar por las discotiendas a fanáticos en busca de los discos de vinilo de sus artistas favoritos, debe haber sido toda una locura mágica el tener en estreno el Drinking again de Dinah Washington o el Coltrane del virtuoso saxofonista John Coltrane.


Para conocerlo un poco más, Theodore Walter "Sonny" Rollins nació el 7 de setiembre de 1930 en la ciudad de New York. A sus 84 años sigue siendo venerado por su aporte colosal al desarrollo expresivo del jazz, específicamente en cuanto al saxo tenor se refiere, instrumento que lo acompaña desde los escasos 13 años y del cual no se ha desprendido a lo largo de su carrera. Aunque en honor a la verdad, debe decirse que inició su conocimiento musical en el piano y luego en el saxo alto, para luego recalar definitivamente en el saxo tenor.


Para conocerlo un poco más, Theodore Walter "Sonny" Rollins nació el 7 de setiembre de 1930 en la ciudad de New York. A sus 84 años sigue siendo venerado por su aporte colosal al desarrollo expresivo del jazz, específicamente en cuanto al saxo tenor se refiere, instrumento que lo acompaña desde los escasos 13 años y del cual no se ha desprendido a lo largo de su carrera. Aunque en honor a la verdad, debe decirse que inició su conocimiento musical en el piano y luego en el saxo alto, para luego recalar definitivamente en el saxo tenor.

El talento como saxofonista de Rollins fue evidente desde sus comienzos, y así consiguió tocar con Miles Davis en 1951 y con Thelonious Monk. Pero no fue sino hasta 1957 en que se desprendió de la sombra de otros directores musicales y emprendió el liderazgo de su música.


Antes de arribar a la poderosa RCA, Rollins hizo grabaciones para el sello Prestige. Ahí desfilan los álbumes “Saxophone Colossus” y el cèlebre “Tenor Madness”, ambos de 1956, este último incluye la participación de Red Garland, Paul Chambers y el genial John Coltrane. De este modo, para inicios de los sesentas, Rollins ya estaba posicionado como uno de los “colosos” del jazz, sonido preponderante, reconocible, de agudeza y genialidad.


Precisamente, hablar de lo clásico en este álbum se mezcla no tan sutilmente con el sonido nuevo, atrevido, intenso, sobresaltado, picado. Esto es posible apreciarlo en todos los cortes, pero sobre todo en los de base afrocubana, en los que participa en sobresaliente Cándido Camero de Guerra, percusionista cubano que había arribado a New York en 1946 con tan solo 25 años. De él, en 1954 el pianista Billy Taylor escribió "no he escuchado a nadie que siquiera se acerque al maravilloso balance entre jazz y elementos cubanos que Cándido demuestra".


Sin ir muy lejos, el propio maestro Camero, quien incluso ha dejado su nombre en un modelo único de congas para la marca Latin Percussion, expresa que "los sonidos son puros y claros. Inspiran a mis sentimientos y a mi alma". Con su toque particular, de contundencia en la ejecución, fue llamado por distintos maestros del jazz en la década maravillosa de los sesentas a conformar las agrupaciones más variadas y participar en numerosas grabaciones. Su aporte, nutrido desde las canteras del formidable maestro Machito en la década del cuarenta, le valió se privilegiado protagonista del apogeo del jazz por esos años.


Su participación en el álbum “What’s New” que hoy nos ocupa, viene dada por el aporte de percusión latina en dos de los 5 temas incluidos en el disco: Jungoso y Bluesong. El corte inspiracional de ambos es abstracto, pertenecientes ambos a la autoría del maestro Rollins, de hecho son dos de las tres únicas composiciones para el álbum. En Jungoso, el contrapunto entre las congas de Cándido y el tenor de Rollins se da en complicidad esotérica, conversación percutiva en ambos lados, como si el saxo fuera una extensión del sonido del tambor.


En suma, Jungoso ofrece los más estimulantes 10 minutos y 51 segundos del disco. Por su lado, Bluesongo, con tan solo 4 minutos y 43 segundos, ofrece un despliegue más clásico por la intervención del contrabajo de Bob Cranshaw y el bongó de Cándido. La esencia melódica del corte está dada por la intervención entrelazada de los 3 instrumentos, en amalgama perfecta. Se podría decir que la sensualidad lo distingue por sobre otros atributos. Lo sobresaliente de este tema, aunque no distante de Jungoso, es la libertad que demuestra el sonido latino, no se trata pues de un precursor del jazz latino ni mucho menos, es la apuesta experimental por un sonido en el que la percusión clásica del jazz, llevada magistralmente por el baterista acostumbrado del maestro Sonny, Ben Riley, fuera reemplazada por la conga y el bongó, pero con un protagonismo más relevante, no de mero acompañamiento sino de expresión propia, de presencia y personalidad.


Dos temas deleitan especialmente por su increíble sonoridad, el golpe picado de Rollins con ese saxo tenor más que único. Por un lado, If Ever I Would Leave You, composición de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, proviene de las canteras del teatro musical. Integrante de la banda sonora original del musical Camelot, este tema fue estrenado en 1960 y lleva el sello indiscutible del cantante Robert Goulet, quien lo estrenara al lado de la maravillosa Juie Andrews en la primera puesta en escena.



Por otro, el absolutamente mágico The night has a thousand ayer, composición original de Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marilyn Garrett, pero convertido en un estándar del jazz con los arreglos de Buddy Bernier y Jerry Brainin. Se trata de una canción dulce, cuya melodía atrapa desde que se escucha por primera vez. Fue grabada originalmente por el cantante Bobby Vee en 1962, el mismo año en que fue versionada para el jazz con estupendos y perecederos resultados.



Finalmente, un recorrido por el Caribe trae dos temas en corte de calipso que refuerzan la idea de la novedad que ofrece Rollins en este disco. Por su parte, el tema Don’t stop de carnaval se extravió en las arenas del tiempo, aparece solo en algunas versiones europeas de la edición original para vinilo, pero no es las remasterizaciones digitales. De la inspiración del propio Rollins, este single que sirvió en 1962 para lanzar el disco, se convirtió en sello indiscutible de su música, tanto así que tuvo una versión en vivo que le valió un disco completo en 1978 bajo esa denominación. El otro tema , también Calipso, es Brownskin girl, y tiene esa nostalgia del final de la fiesta, no solo por el coro que interviene intercambiando líneas melódicas con el saxo tenor de Rollins sino por el aire de despedida, muy caribeña, muy alegre, festiva, emotiva, sensual.

Entonces, a escuchar el disco y disfrutarlo de principio a fin.

Miraflores, 12/09/2014

viernes, 19 de diciembre de 2014

Recuento del año: Los 10 Imprescindibles del 2014

A pocos días del fin de año, lanzamos nuestro ranking de "Los 10 temas imprescindibles del 2014", nuestro recuento de lo mejor del año que se va, tiempo de muchas producciones muy buenas, altísima y variada calidad, trabajos que van desde el latin jazz hasta la salsa y la música cubana.

Se quedan fuera de esta corta lista muchos ingresos que en el año marcaron un espacio importantìsimo pero el recuento general será materia de un programa especial a través de Spreaker que próximamente estarmos lanzando. Por ahor, nos quedamos con esta lista. Estos son "Los 10 temas imprescindibles del 2014":

10.- Paquito D'Rivera - Fantasia impromptu
09.- Adalberto Álvarez - Los caminos de Ifá
08.- Ismael Miranda - El amor que me das 
07.- Bobby Cruz - Lo ataja la noche
06.- Rubén Blades & Wynton Marsalis - El Cantante
05.- Spanish Harlem Orchestra - Caribe Soy
04.- Oscar D'León - Llévame a la luna
03.- Don Perignon & La Puertorriqueña - Chévere
02.- Luchito Muñoz & César Vega - Hacemos falta
01.- Hermán OLivera - El heredero del sabor


Talento sobra, y el Perù no es la excepciòn, asì lo demuestra el segundo lugar de esta recuento, con Luchito Muñoz y César Vega. 

Se quedan en el tintero discos de otros grandes como Gilberto Santa Rosa, Bobby Matos, Grupo Salsafón, Orquesta Salsa con Conciencia, Kenny Quintero, Sonora Ponceña,
El Gran Combo, Tromboranga, Mario Ortiz, Marlow Rosado, Salsa Céltica, Hermanos Lebrón, Hermanos Colón, Paulito FG, Los Van Van, Juan Carlos Alfonso y su Dan Den y muchos más.

A disfrutar de este recuento sabroso con lo mejor del año que se va ... Como diría el gran Cheo, "buen viaje, familia"... Aché para todos.


(2014) Luchito Muñoz - En la ciudad de la furia (Feat. Gino Castillo)


lunes, 20 de octubre de 2014

Patato Valdés: El solemne traductor de los cueros


Hablar de Carlos Valdés (La Habana, 1926 – Cleveland, 2007), el diminuto pero genial conguero cubano es gratificante para cualquier investigador o coleccionista, su arte inmenso fue paseado por distintos escenarios y sigue siendo hoy, a 7 años de su desaparición, motivo de estudio por su aporte generoso a la música latina.  


Así también de mágico fue el camino recorrido por este muy talentoso músico, carismático, preciso en su ejecución, alborotador nato, pero disciplinado y virtuoso, dueño de una profusa musicalidad, arrebataba melodía a los cueros como nadie antes que él y seguramente pocos después, y esos pocos no podrán sustraerse a su genio y figura.


Desde los años de su natal Cuba, al lado de las más importantes agrupaciones, como el Conjunto Kubavana (1944), al lado de otro grande como fue Armando Peraza,  la ‘Decana’ Sonora Matancera (1947) y el Conjunto Casino (1949), su peso interpretativo se hacía sentir en cada participación. De esta época quedan algunas grabaciones estupendas que dan cuenta de la sabrosura que destilaba Patato con tan poca edad.



En 1954 llega a New York. Se sabe que realizó numerosos trabajos en distintos locales y escenarios, tratando de hacerse de un nombre fuerte. Con apoyo de Mongo Santamaría logra instalarse (aparte de haberlo ayudado a llegar a los Estados Unidos, inicialmente Mongo lo hospedó en su casa) contactar a Tito Puente, quien rápidamente lo integra a su equipo. 


Definitivamente un disco que encierra el embelesamiento de aquellos años por la percusión latina es “Cuban Carnival”, grabado por Tito Puente para la RCA Víctor en Los Angeles, California en 1955, una especie de aquelarre de la percusión con la participación de 5 congueros en la delantera, Mongo Santamaría, Willie Bobo, Candido Camero, Carlos Valdés y Johnny ‘La Vaca’ Rodríguez, y en la voz nada menos que Francisco Raúl Grillo, Machito.  



El talento de Patato no pasaba desapercibido, felizmente, y podemos escuchar hoy su toque de congas aportando en grabaciones como la del disco con Art Blakey de1957 “Orgy in Rhythm”, para el sello Blu Note, el cual se terminó de grabar aquel mágico 7 de marzo en los estudios ubicados en Manhattan Tower, New York. 




Al año siguiente es reclutado por el maestro Mario Bauzá para ser parte de los Afrocubans de Machito, con quienes llega a participar en la grabación del antológico álbum “Kenya” de 1958, así como también en el disco “With Flute to Boot” del mismo año, ambos dentro de la mejor onda de jazz afrocubano, con la fuerza de los rugientes cincuentas. 


 
Pero donde encontró permanencia, al menos por los próximos nueve años, fue con el flautista Herbie Mann. De esta época destacan los discos “Flautista”, “African Suite”, “Flute, Brass, Vibes and Percussion”, entre otros, para el sello Verve. 



Con Mann logró alternar algunas giras importantes en Europa y África, al final de las cuales nació el indiscutiblemente desconcertante disco “Tambó” de Tito Puente (1960), en el que la sonoridad de las congas de Patato alcanza dimensiones más que poderosas, titánicas, épicas. Sobresalen en este disco dos temas de repercusiones inmortales, “Guaguancó” y “Son Montuno”, este último fue materias de innumerables versiones del propio maestro Puente hasta los años más recientes, al estilo culto de los ‘temas y variaciones”.  



El inquieto Patato seguía buscando nuevos caminos, explorando sonidos y adquirir mayores experiencias para seguir alimentando su propia forma de sentir los tambores. Sus constantes cambios entre lo latino y el jazz enriquecían esa motivación y lo fortalecían como músico respetado en el mundo musical de ese entonces. Los sesentas le significaron discos con otros músicos de jazz, como Art Taylor y Max Roach, pero también la oportunidad de reencontrarse y hacer dupla con un viejo amigo de la infancia, Eugenio Arango, Totico, y en una experiencia de solista, Valdés lanza “Patato & Totico”, tremenda producción que integra como figuras estelares al bajista Israel López ‘Cachao’ y al tresista Arsenio Rodríguez ‘El Ciego Maravilloso’. 



En 1968 se une al pianista nacido en Atlanta, Duke Pearson, para grabar el célebre álbum “The Phantom”, para el sello Blue Note, catalogado como un hito en la apuesta musical del post bop por su expansión hacia la percusión latina, en la que un músico como Patato encajaba perfectamente, por la complejidad de las armonías y la elevada complejidad de los arreglos.



Es para esta época que Valdés rompe paradigmas consolidando su idea de introducir una tercera conga en el escenario, logrando su sonido peculiar y el sello que lo caracterizaría por siempre. Pero más allá de eso, su invento de la conga afinable alcanzó tal notoriedad que para 1970 tuvo la oportunidad de ser imagen y modelo para las congas que presentaría el empresario Martin Cohen con la marca Latin Percussion. Las congas “Patato Model” eran no solo afinables sino más resistentes. 

Los vanguardistas años setenta trajeron la salsa y Patato no fue ajeno a la movida, nutrido ya para ese entonces de un arsenal de mañas musicales por su vasto aprendizaje y consolidado como maestro de la percusión. Participó en los discos de Ismael Rivera “Lo último en la avenida” (1971) al lado de ‘Kako’ Bastar y “Esto fue lo que trajo el barco” (1972) con Los Cachimbos. Este último es uno de los discos más escuchados del ‘Sonero Mayor’, contiene los éxitos El Incomprendido y Gata Montesa, en los que el toque de Patato puede advertirse con la sutileza que solo la experiencia puede dar  



Hacia 1977 encontramos a Patato ejecutando los sagrados tambores batá, expresión litúrgica de la religiosidad lucumí, en el disco “Descarga 77” del maestro Israel López ‘Cachao’. Y por los últimos años de la década del 70 se integra a la gira de Martin Cohen “Latin Percussion Jazz Ensemble”, que recorre el mundo con recitales, clínicas y talleres. Precisamente, de esa experiencia surge el “Tito Puente Latin Jazz Ensemble”.



No es posible continuar sin la pausa necesaria para tomar aliento. Esta conformación, genialidad del ‘Rey del Timbal’ es la que participó en Montreaux en 1980 (el Festival de Jazz de Montreux es un festival anual de jazz creado en 1967, que se lleva a cabo en Montreux, Suiza frente al lago Lemán) y cuya grabación en vivo sigue sobrecogiendo a cuanta generación nueva se adentra en los misterios de la música, misterios que solo es posible explorar de la mano de una aguerrida y pulcra pasión por ella. Cómo no encoger el espinazo con ese disco, es sencillamente una obra de arte para la posteridad, signo ineludible del talento humano para cuando, dentro de milenios, seamos contactados por vida más allá de la galaxia. Porque debe ser música creada al otro lado de un agujero negro, tras las dimensiones inimaginadas de la creatividad y la locura. Y Patato fue parte vital de esa conformación, junto a Mike Viñas, Jorge Dalto y Alfredo de la Fe.



La amistad surgida con el pianista argentino desaparecido a los tempranos 39 años en New York (1987), Jorge Dalto, originó una suerte de complicidad musical y una confianza que se plasmó en numerosas giras e incluso grabaciones, como “Rendezvouz” de 1983 y “Urban Oasis” de 1985. Pero mayor muestra de la dupla Valdés-Dalto es notoria en el antológico disco “Masterpiece”, grabado en Alemania en 1984 para el sello Messidor, pero editado recién en 1993.  


 

Precisamente, la demora en la publicación de debió al cáncer del que enfermó el maestro Dalto, por lo que la intervención de piano tuvo que ser terminada por el también virtuoso y no menos maestro, de República Dominicana, Michel Camilo. El disco cuenta con sobresalientes colaboraciones y en los coros nada menos que a los sensacionales José Alberto ‘El Canario’, Sabú Martínez, Orlando ‘Watusi’ Castillo y Néstor Sánchez ‘El Albino Divino’.


La inquietud de Patato lo lleva a giras y estudios de grabación en el mundo entero. En 1987 graba con Mario Bauzá y Graciela el disco “Afro Cuban Jazz”, en 1993 se vincula con el también extinto maestro del piano Hilton Ruiz y graba el álbum “Heroes”. En 1994, bajo la producción de Paquito D’Rivera, graba el disco “Bebo rides again”, tributo al maestro Bebo Valdés. Ese mismo año, también para Messidor,  graba el álbum que saldría al mercado recién en el año 2000 como “Único y Diferente”. En 1995 graba “Sonido Sólido” al lado del cubano Alfredo Rodríguez. Ese mismo año pisa nuevamente un estudio para grabar el primer volumen del álbum “Ritmo y Candela”, en el que comparte con Rebeca Mauleón, Jorge Luis Quintana ‘Changuito’ y Orestes Vilató. El segundo volumen sería grabado en 1999, con nuevos invitados, como Walfredo de los Reyes, Omar Sosa, Yosvany Terry, entre otros.  






También en 1999 se junta con Giovanni Hidalgo y Candido Camero, así como la voz de Hermán Olivera, para el primero de los dos volúmenes del reluciente “The Conga Kings”, grabado en vivo en la St. Peter's Episcopal Church en Nueva York. El año 2000 lo marca su nueva reunión con los maestros cubanos Cachao y Bebo para el disco ganador del Grammy “El Arte del Sabor”, título que más nos aproxima a la idea de un tratado de gastronomía, pero que no se aleja de ese concepto, por la complejidad artística que desencadena ese álbum, pieza maestra que solo un gran cocinero puede entender. En el 2001 se une a una legión de increíbles maestros cubanos, “Los Originales” y también forma parte de la constelación convocada por el cineasta español Fernando Trueba para hacer el documental Calle 54. 







Dueño de un aura especial, una luminosidad que pocos humanos llegan a poseer y dominar con humildad, con los grandes genios, que sonríen sin preocupación, como Mozart lo fue, despreocupado y orgulloso, pero sencillo, sin las pretensiones de los absurdos, pero lleno de la sabiduría de los talentosos, los que no necesitan más que, en su caso, un cuero templado para vibrar al golpe del corazón, al son de las manos acariciantes, al ritmo de la vida. Ese era Carlos ‘Patato’ Valdés y hoy lo hemos recordado. 



Miraflores, 12/09/2014 

Publicado en el número de setiembre de la Revista Okónkolo

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