Siguiendo con las entregas del Especial del Bolero de Mabela y Sonidos del Mundo.
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jueves, 26 de febrero de 2009
Su Majestad 'El Bolero' - Sonidos del Mundo (3/5)
domingo, 22 de febrero de 2009
El cuchillo en el alma: El amor traicionado

Dice el genial Eloy Jáuregui que el bolero viene dado en nosotros por el ADN mismo, desde la cuna o la infancia, embebido en todo aquello que se escuchó en nuestras casas. Es una excepcional explicación a por qué muchos de los que nacimos después de su apogeo escuchamos boleros como si nos fuera natural. Es porque lo llevamos en el alma, sin duda.
Pero ello no explica, sin embargo, por qué es que nos sentimos atraídos por la magia negra del bolero, de cómo nos acercamos a él en las más infaustas horas. Será acaso que es como el bálsamo necesario para el alma adolorida, esa manera de enfriar nuestro melodrama personal, o será que no hay mejor forma de encontrar en el silencio de nuestra soledad la palabra doliente que nos expliqué la tragedia de nuestras vidas. El bolero es eso, la consolación tardía de algo que nos fue concedido desde siempre pero enceguecidos por la pasión dejamos de oír. Y el amor traicionado lo explica todo.
Volviendo a la escena aquella en la soledad de la mañana, rodeado de botellas compañeras y lágrimas jugosas. Es un domingo, y solo la vigilia estuvo presente en las horas más tristes de la desilusión. Una traición explica el cuadro, el vaso y el llanto, la piel marchita y el rostro azul. Sólo un desamor, nacido en la locura de la mente que pretende alargar lo inexplicable o darle vida a lo irreal, puede ser capaz de soportar tales angustias.
O esa otra imagen de la mujer de más de cuarenta frente a la pantalla, esperando que el amor llegue envuelto en códigos binarios, como si las palabras de un mensaje emergente fueran dichas al oído humano. Esa droga de amor alimenta diariamente la creencia infame de que el amor existe y de que es real. Pero la vida, una vez más, como en un bolero, le hace saber, tarde o temprano, que hasta los circuitos son infieles, traicionan, no son buenas, hacen daño, que dan penas y se acaban por llorar.
Y la muerte llega, de la mano del alba y la sequedad de los ojos. Las heridas, ya cansadas, ya lentas, dejan de doler, se vuelven incluso caricias ausentes, adormecidas, propias, como antesala bendita al olvido, esa extraña sensación de que todo es gris, opaco, como distante, como resaca indolente de la mañana siguiente. Pero es en ese olvido que el corazón encuentra nuevamente la paz perdida, ese sosiego incomprensible y que suena ya raro en la intranquilidad de lo cotidiano. Es como el antídoto bendecido que llega a los labios secos, quebrados y amargos, labios sin vida, labios sin fe. Porque un desengaño dura mucho, tanto como el amor mismo, puede ser eterno, puede ser fugaz, puede que no sea si no tan solamente el otro nombre de la desesperanza, de la demente conclusión a la que todos llegan, poco antes, poco después: el amor no existe.
Pero como bien afirma la siempre acertada Mariella Garay, leyenda urbana de la dolencia vespertina del amor, vale más sufrir por amor que nunca haber amado. Y es en esa certeza que los amantes traicionados, sedientos de los jugos que provee la fruta negada del amor, vuelven a delinquir en los pantanos prohibidos del amor, cómo feroces criaturas que insaciadas de dolor, regresan al acometimiento inefable del beso y de la creencia, y por ende de la sospecha y la incredulidad. ¿Es en ese círculo vicioso que se encuentra acaso el placer secreto de las almas adoloridas?
Por que no es tal vez que da lo mismo embriagarse con los jugos del amor que con el alcohol compañero, son vicios al fin, que exagerados en la plataforma innegable de la vida, llegan a saciar las fuentes inagotables de amor y tormento que algunos tienen también grabados en el ADN. Porque hay que haber vivido para saber escuchar un bolero, pero hay que haber sufrido para sentirlo propio. Y pienso en varias cosas en este momento que me entrego al vicioso rito de escribir sobre el amor, la liturgia de la sospecha, pero un acto de fe; una prueba de lo inexistente comprobada en el vértigo inenarrable del tacto vivo.
Y después de este recorrido, no es incluso claro el afirmar que el amor traicionado no es menos inherente al ser humano que el respirar, porque para amar se ha nacido, como dijo el poeta, sin más distingo de edad o de sexo que aquel que nos autoimponemos, y para ello es que mostramos nuestras rodillas desnudas y los pies descalzos, para alcanzar la certeza de que el objeto de nuestro amor, es, bendito sea Dios, tan real como nuestras lágrimas.
Si es preciso mátame como lo hiciste en el ayer
Si este es el precio por tu ausencia ¡lo pagaré!
Y antes de que el adiós halle el instante preciso
No te inquietes por mí ¡alguien como tú aparecerá!
sábado, 21 de febrero de 2009
Su Majestad 'El Bolero' - Sonidos del Mundo (2/5)
La Segunda entrega del especial sobre el Bolero que presentara nuestra querida Mabela Martinez en su Sonidos del Mundo.
viernes, 20 de febrero de 2009
La única certeza del espíritu humano: la Duda
En medio de los mismos cambios que vive el mundo de la década del sesenta, con la muerte reciente de Kennedy y la aprobación de los derechos civiles en Estados Unidos, se presenta el primer alumno de color en el colegio, el pequeño Donald Millar, a quienes algunos molestan pero que otros tienen por ser el simple niño monaguillo que asiste al padre Flynn en los servicios de los somingos. Pero cuando la hermana James, la novata religiosa que interpreta Amy Adams, le comenta a la hermana Aloysius sus sospechas de que el padre Flynn presta demasiada y sospechosa atención a Donald, la superiora comienza una cruzada personal para sacar a la luz la verdad y expulsar a Flynn del colegio y de la Parroquia.
Titulo Original: Doubt
Género: Drama
Nacionalidad: USA
Año: 2008
Director: John Patrick Shanley
Guión: John Patrick Shanley
Reparto: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis
miércoles, 18 de febrero de 2009
Cuando el piano es seducción y la voz un suave terciopelo: Eliane Elias o la musa inspiradora del jazz

En la siguiente nota, una pincelada sobre Eliane Elias, una de las más celebradas y galardonadas pianistas del Brasil de nuestros días, una incansable predilecta y sibarita de excelente gusto musical.
Eliane Elias nació en São Paulo un 19 de marzo de 1960. Es una pianista básicamente de jazz que se aproxima sin embargo y muy constantemente a la fusión con las llamadas músicas del mundo, entre ellas el bossa nova de su país de nacimiento. Vive actualmente en New York y desde ahí sigue produciendo incesantemente música, temas que el público galardona con lugares de privilegio en las listas de éxito de ventas.
Heredó su talento musical de su madre, Lucy, pianista clásica que también se interesaba por el jazz. Tras estudiar seis años en el Free Center of Music Apprenticeship en Sao Paulo, siguió estudiando técnica clásica con Amilton Godoy y Amaral Vieria. Con tan solo doce años ya tocaba obras de Art Tatum y Bill Evans.

Ya de adolescente, Elias compuso sus primeros temas y empezó a actuar en clubs de jazz. Y es que Eliane es una pianista versátil, además de compositora y cantante, capaz de enfrentarse por igual al jazz más ortodoxo, a la música clásica o a la música popular sudamericana. Pero sobre todo siempre se vislumbró como una pianista de jazz en el más estricto sentido de palabra, con una gran facilidad improvisadora y una exquisita técnica, plagadas de un enorme contenido emocional y lírico que brilla de forma extraordinaria cuando incorpora a su repertorio temas brasileños -ya con diecisiete años acompañaba a Toquinho y a Vinicius de Moraes en sus recitales-, piezas de Jobim, Iván Lins o Milton Nascimiento, sinuosas líneas cromáticas por las que se desliza con inteligencia y maestría.
Realizando una gira por Europa en 1981, conoció al bajista de jazz Eddie Gomez que la animó a viajar a Nueva York, donde estudió con Olegna Fuschi en la Juilliard School of Music.

La carrera profesional de Elias consiguió un avance importante cuando fue invitada a unirse al grupo Steps Ahead, formado por Michael Brecker, Peter Erskine, Mike Manieri y Eddie Gomez. Grabó un disco el grupo, Steps Ahead, en 1983. Tras abandonar el conjunto, empezó a colaborar con el trompeta Randy Brecker con quien se casaría más tarde y grabaría un disco a dúo con él.
Su siguiente paso profesional fue el de convertirse ella misma en líder de sus grupos con los que ha realizado varias giras (contando con músicos como Jack DeJohnette y Gomez, en su primer trío, y Erskine y Marc Johnson en el segundo). Su tercer trío contó con Marc Johnson al bajo y Satoshi Takeshi a la batería.
Su disco de 1995 Solos and Duets lo realizó con Herbie Hancock. Aunque muchas de sus grabaciones han sido solo instrumentales, Elias ha incorporado también su voz en discos como Eliane Elias Plays Jobim de 1989. Trabaja también periódicamente con el Toots Thielman's Brasil Project y como directora musical del grupo de Gilberto Gil.
Además de su faceta como profesora de piano en el Lincoln Center de Nueva York, como miembro de la Asociación Internacional de Educadores de Jazz, de entre sus últimos trabajos discográficos y colaboraciones, destacan: sus grabaciones con Toots Thielemans en "Brazil Project" o con Joe Henderson en "Double Rainbow". Un estupendo disco, "Solos & Duets", compartido con Herbie Hancock. Su presencia en la película y disco sobre el jazz latino, "Calle 54", de Fernando Trueba y su reciente "Everything i Love", un brillante recorrido musical de trece baladas de amor, en el que vuelve a reunir a dos secciones rítmicas excepcionales: Marc Johnson y Jack DeJohnette, Christian McBride y Carl Allen, con composiciones propias y de clásicos como Porter, Berlin o Gershwin.
