
Hace buen tiempo prometimos iniciar una secuencia que explorara las bondades gastronómicas de nuestra ciudad. Gracias a aportes y sugerencias valiosas, como la de amigo Lenin Paico, con la llegada del nuevo año lanzamos esta secuencia con una suculenta invitaciòn al distrito de Jesús María y, específicamente, a disfrutar de sus pescados y mariscos en una esquina emblemática de ese distrito, en plena avenida Cuba: María Pastor. Y luego los mejores helados de Lima, tradicionales e intensos, solamente los de la Heladería Palermo.
Desde su fundaciòn mediantre normas legales dadas en 1956 y 1963, Jesuús María ha ido descubirnedo su propia identidad, nacida entre verdes parques, gente amable y sencilla y una apertura comercial a flor de asfalto. Quièn no se ha dejado seducir por el encanto de una inocente invitaciòn a darse una vuelta por Jesús María, por la Plaza San José con su Iglesia tan característica, el Campo de Marte y sus ferias costumbristas, la Avenida Brasil y y el rumor nostálgico de los desfiles de Fiestas Patrias, entre otros "huequitos" de la zona.

Desde mi ya remota infancia en la Avenida Arnaldo Márquez, he visto con cariño el avance y embellecimiento de este distrito enclavado entre los largos brazos de la Avenida Brasil, aquella que se abre camino desde la Plaza Bolognesi hasta el mar, y la Avenida Salaverry. Y aunque obviamente le falta mucho más por recorrer y seguir progreando, el concurso de sus vecinos y sus autoridades harán sin duda esfuerzos por caminar al ritmo de nuestrs tiempos.

Y a solo dos cuadras de la Plaza San José, en plena Avenida Cuba, señorea su eficiencia y progreso el Restaurant María Pastor, con sazón norteña, pero especializado en pescados y mariscos, acreditado en su momento como uno de los lugares saludables y obligados para los visitantes extranjeros del APEC. Y debo detenerme en 3 exponentes que merecen especial atenciòn y que recomiendo con extrema deferencia: el cebiche, el arroz con conchas negras y la chita frita.

No hay mayor placer que encontrarse con un buen cebiche, natural, sencillo, fresco, sabroso, picante. El cebiche de María Pastor ha sabido encontrar su perfecta armonía con el paso del tiempo, a fuerza de perseverencia y sencillez, sin dejarse invadir por novedades ni extravagancias. Por su parte, el sabor intenso del arroz con conchas negras entremezclado con algunas propias conchitas me deleitó desde hace más de 10 años y lo sigue haciendo todavía. Pero si de volver a las esencias se trata, así como sucede con los tambores africanos, deben pedir entonces una buena chita frita, sencilla, natural, fresca, crocante. Y para alguien que creció cerca a un puerto, comiendo pescado fresco cada día, nunca habrá nada mejor que volver al principio de las cosas, allí donde solo el aceite caliente y la sal benefactora le permiten al pescado hablar con el idioma simple de lo natural, lo esencial. Por eso rindo homenaje a estos tres platos emblemáticos del María Pastor, porque hallé en ellos signos ineludibles de ese lenguaje maravilloso que es el del mar, rumoroso y frío, que golpea sus brisas como caricias sobre la piel. Y eso me recuerdan.
Y si de helados se trata, solo queda cerrar los ojos y volver a esas tardes de domingo, en verano, con el sol quemando sobre el cielo de la Plaza, llena de gente, y sentir la ansiedad perfecta por unos buenos helados, granizados, cremosos, intensos, llenos de sabor, cada vez mejores, a pesar de los 60 años con que ya gozan en la misma cuadra 12 del Jirón Huiracocha: Heladería Palermo.
Desde la década del 70, los helados Palermo causaban sensación con sabores de prácticamente todo tipo de fruta existente, como el de ciruela o el de manjarblanco. Pero quièn no cayó rendido ante el de ron con pasas o el de tumbo. Una experiencia increiblemente sobrecogedora.

Como decimos en este Blog, "al César lo que es del César". A darse una vuelta por Jesús María, disfrutar de sus espacios verdes, recordar con nostalgía sus avenidas silenciosas y detenerse cuando el sol de la tarde es apremiante por un buen cebiche, o ese arrocito negro o, simplemente, una chita frita. Y rematar con un helado de lúcuma combinado con tumbo, o uno mejor todavía de fresa con ciruela, sin olvidar los postres y la exquisita sensaciòn de estar en casa, siempre en domingo, por la tarde, bajo el sol de Jesús María, donde siempre queremos volver.
Gracias María Pastor y gracias Heladería Palermo.
Disfrútenlo!