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sábado, 30 de agosto de 2014

(2014) Lucho Muñoz con César Vega - Hacemos falta

A Lucho Muñoz lo conocí directamente, sin interpócitas recomendaciones. Recuerdo que fue a comienzos del 2011, de pura casualidad, a través de YouTube. Mirando videos, no recuerdo en qué rumbo, de pronto estaba ahí, una versión desconcertante del viejo clásico Careless Whisper de George Michael, arreglado magistralmente, con una cadencia y elegancia que me sobrecogieron.


Como es regular, investigué y me contacté con Lucho y los muchachos de Latin Soul. Conocer tan de cerca y poder apoyar su enorme talento ha sido una de las experiencias cercanas a la vivencia de la música más interesantes que he tenido. Produje algunas presentaciones en "La Vida Misma" de Miraflores y el DVD que sacaron con los videos de sus presentaciones en vivo en Trujillo, ciudad en la que están afincados.

Lucho es un músico completo, pianista y cantante, arreglista y organizador, productor y creativo. Y ni qué decir de los Latin Soul, su grupo de siempre, formado originalmente por Petter Mozo en la batería, Johnny Ybañez en las congas, los hermanos MCCubbin en bajo y teclado, Dennis Shapiama en la guitarra y por supuesto Cristian "Pelao" Morales en saxo y flauta.  


En cambio, a César Vega lo conocí por recomendación de mi buen amigo Gustavo Sobrino, quien me sorprendió con este increible talento sonero proveniente de Huacho, mi propia ciudad como muchos saben. Su calidad ha quedado demostrada en el canto con sentimiento en cuanto escenario ha pisado, y vaya que los ha pisado de todo calibre y al lado de grandes maestros. Por ello, la química que se produjo en este tema, bajo la batuta de Lucho Muñoz, lanzado como primer avance de lo que será la producción de Lucho en solitario, "Antagónico", que muy pronto difundiremos, fue más que inmediata y honesta. Una apuesta por hacer música de primer nivel en nuestro país, acostumbrado innecesariamente al facilismo de lo comercial. 


El tema se llama "Hacemos falta" y da cuenta de la tendencia cada vez más acentuada de perderse en lo comercial, en lo anecdótico y efímero de la música, algo que por definición va en antonimia con la esencia de la música más elaborada, dura. Por eso la salsa, además de una letra agresiva en cuanto a mensaje, ya que no concede espacio para la tibieza, es también compleja musicalmente, por sus arreglos enrevesados, cercanos a la big band, algo que tuve la oportunidad de comentarle directamente a Lucho desde que me hizo escuchar privilegiadamente el demo hace casi un año atrás. Exquisita sección de vientos, con trompetas y 3 saxos, congas fuertes y timbales precisos. Un arreglo de primera calidad.  

Disfrútenlo!


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El genio del piano: Quién si no Palmieri.

Cuando notas tan perfectas se amalgaman en la mente creativa del maestro Palmieri, por ejemplo, surge música maravillosa, como el álbum Palmas de 1994, una de sus producciones mejor logradas, un disco redondo por donde se lo escuche.



Esta tarde les dejo Doctor Duck, tema incluido en el mencionado álbum Palmas, producción en la que lo acompañan Brian Lynch, Conrad Herwig, Donald Harrison, John Benitez, Robby Ameen, Richie Flores, Anthony Carrillo y José "Cochi" Claussell.

La composición del tema es del maestro Eddie, una sabrosura musical, envolvente, galopante en el solo de piano que infunde una especie de magnetismo reconfortante.


Algunos creíamos que Palmieri lo había hecho todo, o casi todo, pero cuando a mediados de los noventa vimos aparecer el disco compacto no solo quedamos en silencio, atónitos, sino que desplegamos una tonelada más de admiración por el genio del piano. Incluso recuerdo que en la desesperación, hice que me regalaran el caset original, comprado en la tienda Sono Centro del CC San Miguel, que hasta hoy mantiene sus puertas abiertas.

Como dijo en su momento el Dr. Delgado Aparicio, se trataba de una experiencia galvanizante, y yo agrego, indesligablemente compleja y desequilibrante. Una verdadera obra maestra.

domingo, 6 de julio de 2014

Richie Ray & Bobby Cruz: La trilogía de nuestra música suena para calmar a la bestia


El "Piano de Brooklin", Richie Ray, o mejor dicho Richard Maldonado, es presencia, conversación, explosión de movimientos, lenguaje no verbal, verborrea. Mientras habla se percibe que la mente vuela a esos lugares y momentos idos en los que, hace 50 años, empezó a forjarse un nombre y un estilo en esto de la música latina, entre acordes de piano, arreglos en partituras y su aprendizaje clásico que lo llevó a practicar hasta 8 horas diarias frente a las blancas y las negras.

Por su lado, Bobby Cruz, o como lo bautizaron en Puerto Rico, Robert Cruz, es más bien callado, parsimonioso, poco gestual, de hablar lento y preciso, muy escueto pero con chispeante sentido del humor. No tiene reparos en decir que fue un hombre cruel, malvado, armado hasta los dientes y dispuesto a poner incluso su vida en riesgo por su mal carácter, pero que se siente renacida, reconstruido a partir de su conversión al cristianismo evangélico.


Como nunca antes en el Perú, esta visita de los maestros Richie Ray & Bobby Cruz, en su gira de 50 aniversario para un concierto, ha sido puesta de relieve con un estatus cultural no visto en otros grandes exponentes de la música latina, y eso que hemos tenido en suelo limeño a la Fania All Stars en pleno no hace mucho y hasta en dos oportunidades. Y es que los organizadores de esta venida encontraron el espacio para darle a la Salsa el nivel que se merece, más que como un movimiento musical que mueve masas, como un producto de la interculturalidad, una rica mezcla de diversidades que ha sabido gestarse y convertirse en un movimiento de talla mundial, algo que como peruanos, amalgamados que somos, entremezclados que somos, buscamos insesantemente y casi sin rumbo desde que nacimos a la vida republicana independiente en 1821.


Precisamente, esa interculturalidad llevó a un muchacho puertorriqueño, vicioso, maljuntado y rebelde, a unirse a un jovencito niuyorquino mucho más sosegado, académico y dedicado, para hacer música latina en un espacio nuevo en la lejana década del sesenta, que aunque abría puertas también podía tragarse personas sin que nadie se diera cuenta. La ambición de juventud de querer ser siempre diferentes y de intuir que podían lograrlo los juntó y los ha mantenido unidos a pesar de batallas de todo tipo y calibre, con triunfos y caídas, con la sabiduría de la complementariedad de personalidades y con la música entre las venas.


La noche del jueves, en el Conversatorio en el Museo de la Nación las historias estuvieron a flor de piel los recuerdos y hasta el piano de Richie, infaltable y desprendido, casi como el tercer miembro de esa unión maravillosa que nos ha brindado 50 años de música extraordinaria, de un estilo inconfundible y de una ejecución musical y un canto inigualables. Ha sido, un banquete para los melómanos, un deleite para los salseros, un momento de intimidad sin precedentes entre los músicos idolatrados y su público. E incluso, fue momento para que ambos, conspicuos cristianos evangélicos, confesos sanados y sanadores de almas, predicaran su mensaje.


"La trilogía de nuestra música está hecha para calmar a la bestia salvaje", señala el maestro Richie. Y agrega Bobby que el preferiría nunca más en su vida tener que oir ni el Jala Jala ni Agúzate ni el Sonido Bestial, pero comprende que son "los himnos de la gente", los hacen todos los millones veces que hagan falta porque es la forma de agradecer su preferencia y haberlos llevado a donde están, pero por sobre todo es la forma de predicar con la ejecución musical que siempre alaban a Jesucristo, aun en circunstancias mundanas, como ellos mismos afirman.

Hubo anécdotas sobre las canciones y los álbumes que hicieron al inicio de su carrera, los quiebres necesarios que tuvieron que enfrentar en el difícil medio que fue y continúa siendo la industria musical, contraparte empresarial del arte de la música, absurdamente cruel pero necesaria si se entiende que incluso las manifestaciones del alma necesitan de una forma de difusión entre los consumidores. Desfilaron las notas al piano de El mulato de 1965, Agúzate de 1969, Richie's Jala Jala de 1967, el disco Reconstrucción de 1970, el primero después de la conversión de ambos (primero Richie y luego Bobby) al cristianismo evangélico.



Sobre la mencionada conversión se ha dicho tanto en todos los tonos. En la entrevista con Carlos Cornejo ("2 a la N") del día previo al concierto, Bobby da cuenta de lo que significó para él encontrarse con su yo interior, clamándole por respuestas, aunque antes más bien pugnó por las preguntas correctas. Y fue así como se "encerró por 6 meses a leer la Bilbia de comienzo a fin" para entender de qué se trataba esa magia extraña que había transformado a su amigo Richie meses atrás. Hoy, como señala el propio Cruz, cuenta con 3 doctorados en Teología y estudios bíblicos, además de haber sido Pastor en las iglesias fundadas por él mismo y que ahora, en la madurez calma, ha cedido a su hijo, Bobby Jr., para que las "pastoree".

En el concierto del sábado la respuesta del público fue afectuosa antes que masiva. Es una pena, de cierto modo, comprobar que a la gente "salsera" del Perú le gusta más el efectismo de la moda que la buena música, pero esa historia ya es harto conocida. Igual es chocante comprobarlo en directo. El Centro de Convenciones Scencia de La Molina se llenó aunque no abarrotó, pero se llenó de emoción, de vibra latina, de gente que vibrada conmovida por ver a sus ídolos en tarima, presentes, cantando, tocando, regalando afecto, haciendo música, aquello que tan bien han hecho por 50 años, desde el célebre El Mulato hasta Lo ataja la noche, tema de su más reciente producción (Salsa sin Límites, 2014).


Como era de esperarse, el concierto abrió con Agúzate, la canción cuya historia se remonta a la época en que Bobby andaba por la vida armado y con licencia para desmedirse. Y una voz le dijo "agáchate", y por esa voz y su obediencia casi automática el disparo que le hicieron pasó de largo por encima. Lo demás es conocido, miles de veces cantado, el clásico Agúzate sigue siendo parte obligada de su repertorio, es como pagar una deuda con esa gente que los ha encumbrado. Y hoy que son hombres religiosos, dedican su vida a hacer música y predicar con el ejemplo y la vida misma. 


Antes de terminar el concierto con Sonido Bestial, el otro célebre clásico de Los Durísimos, el esperado momento de la prédica y la oración. Bobby hace lo primero, escueto y directo, señala que el propósito de sus vidas es ahora que la gente los siga por algo más que la música, que sea porque todos saben que ellos siguen a Cristo y que hay un rumbo en sus vidas, por lo tanto no hay oportunidad de perderse ni equivocarse. "Si eres mala persona, estás calificado para que Dios te hable y te sane", señaló en el Conversatorio. 



Richie se levanta del piano para la oración final a mano levantada, dando fe de su entrega, absoluta, real, vívida. Y agradece y pide por el pueblo de Lima y el Perú que tanto amor les ha regalado en estos días de visita. Y prometen que si el disco Salsa sin Límites llega a pegar en las radios, el próximo año volverán con más de lo suyo, más trompetas, más bombo, más congas, más voz de Bobby y más piano de Richie, el Piano de Brooklin. Y los tendremos nuevamente entre nosotros, volviendo a ser lo que las vida les ha asignado como rol, músicos, pastores, maestros. 



miércoles, 14 de mayo de 2014

In Memorian: Cheo Feliciano

Quisimos esperar ex profesamente un período prudente que nos permita escribir sobre lo que significó Cheo Feliciano para la música y la latinidad en general, aunque sabemos que lograr el absoluto desapasionamiento cuando se trata de una figura tan adentrada en el sentimiento popular es imposible. 





Como fuera, seguimos atrapados por esa sensación de incredulidad que gobierna las emociones cuando se produce una muerta tan repentina o, incluso, no esperada y jamás pensada. Y cómo podía pensarse en que el "negro que sudaba miel por los poros" nos iba a dejar algún día. Los seres humanos tendemos a ser egoístas muchas veces o a ignorar adrede el ciclo natural de la vida, y nos empeñamos en la convicción de aquello de que lo viejo está cada vez mejor. Ya estamos diciendo que Cheo está cantando mejor que nunca. Es lo menos que un ser como él se merece, no solo el recuerdo, la nostalgia sino, más importante, el homenaje constante. Y para ello está su música.



De Cheo Feliciano se ha dicho casi todo: Que nació en Ponce, Puerto Rico, el 3 de julio de 1935.  Que tuvo sus inicios como office boy de la Orquesta del maestro Tito Rodríguez y que luego saltó a la tarima como vocalista del Joe Cuba's Sextet. Que se casó en 1959 con Socorro Prieto León, conocida como Cocó, su compañera de siempre y motor e impulso de su carrera artística y soporte familiar en todo momento. Que cayó en el terrible mundo de las drogas en los años sesenta y que luego de rehabilitarse y volver a empezar se encumbró hasta lo más alto de la salsa integrando el sello Fania y siendo miembro fundador de Fania All Stars bajo la dirección del maestro Johnny Pacheco. Que logró grabar una larga lista de discos, colocando éxitos en todas sus producciones, abarcando varias décadas de vigencia con su música, gracias a la talentosa voz que lo acompañó y la vitalidad intrepretativa que impregnaba en sus canciones, sobre todo los boleros que tan románticamente cantó. Que represnenta para los latinos una huella de superación y una inspiración por los logros conseguidos, a fuerza de trabajo y esfuerzo, volviendo a empezar de ser preciso, pero siempre con la sencillez de las personas grandes.



Un hombre completo por donde se lo mire, Cheo Feliciano fue siempre un carismático artista, que no objetó acompañar, posar y dar la palabra precisa en el momento adecuado, entregado a su público en todo momento, agradecido y respetuoso. Un artista completo.






No te olvidamos Cheo, sigues vigente, presente, actual. Cántanos como siempre, interpreta como nunca. 

domingo, 30 de marzo de 2014

La celebrada vigencia del sonero Hermán Olivera, el del siglo XXI

En tiempos en que la salsa ha tomado diversos caminos y la música latina, en general, sigue diversas corrientes, escuchar de la vigencia de soneros clásicos, con elegancia y formación vocal no es fácil. Felizmente, existen todavía algunos que se resisten al embate de las modas, algo que estos tiempos permiten a diferencia de lo que significó la llegada de los años ochenta en los que "el que no cayó resbaló" por las ciénagas de la salsa sensual. 

Hermán Olivera es, en el nombre de Obatalá, uno de esos soneros que respetan lo que viene atrás como legado y asume con responsabilidad el arte que lleva en la sangre. Se trata de uno de los extraños especímenes en peligro de extinción que la música latina debe cuidar para preservar nuestra herencia y asegurar la calidad de la sabrosura que nuestros géneros latinos exigen.

Hermenegildo Olivera Jr. nace un 30 de enero de 1959 en Newark, New Jersey, bautizado con "El Sonero del Siglo XXI", aunque su alma de boricua lo ha llevado a cantarle con el corazón a ese Puerto Rico que aunque no natal siente circular por dentro. 



Nacido de padre puertorriqueños, creció escuchando en su casa los grandes clásicos de nuestra música sabrosa. Cuando florecía el boom de la salsa en New York, Hermán empezó su afición por el canto escuchando las interpretaciones de Chamaco Ramírez, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano y Marvin Santiago entre otros, estos vocalistas fueron principalmente su fuente de inspiración; esa escuela de soneros le sirvió de aprendizaje y es allí cuando toma la decisión de cantar profesionalmente.


Cuando contaba con apenas 15 años, Hermán comenzó su carrera como intérprete de salsa con una orquesta llamada “La Justicia” y luego llegaría la banda “La Sónica” donde conoció a su amigo y trombonista Jimmy Bosh. Después, la orquesta “Caramelo” para dar el salto más importante en su carrera al formar parte del “Conjunto Libre” del genial Manny Oquendo en 1978, oportunidad de lujo para dejar plasmada su voz por primera vez en el LP “Increíble” del año 1981 bajo la dirección del propio Manny y el bajista Andy González. 

Luego en 1983 grabaría con el Conjunto Libre en la producción “Ritmo, sonido y estilo” el tema “Que Humanidad” que se convertiría en todo un éxito. Hacia 1988 Hermán pasa a formar parte del proyecto del trompetista Miguel Santiago cuyo disco se denominó “La Exclusiva”, en el que comparte la parte vocal con Roberto Mier. 



Hacia 1990 es invitado a grabar en el álbum “Salsa Sudada”, para el sello Valdesa Records, bajo la dirección musical de Isidro Infante, compartiendo vocalización con Mario Muñoz “Papaíto”, Adalberto Santiago, Eladio Peguero “Yayo El Indio” y Pablo Villanueva Branda “Melcochita”. En 1993 se reencuentra con el Conjunto Libre la producción “Ahora” donde graba el clásico “Tu me perteneces” que se convirtió en todo un suceso. 

Posteriormente lanza al mercado un proyecto independiente denominado Herman Olivera y La Exclusiva “Chequea La Mercancía” producido por Fernando Pestana. Para 1996 se vuelve a reunir con el Conjunto Libre y realizan el disco en vivo titulado “On The Movie” y en 1997 participa en el disco de la banda Rikoson All Stars llamado “Evoluciónes del Son”. 

En 1998 es solicitado por el maestro del piano Eddie Palmieri y junto con el vocalista Wichy Camacho graban el disco “El Rumbero Del Piano”. Ese mismo año es invitado a los estudios de grabación por el trombonista Jimmy Bosch y lanzan al mercado el álbum titulado “Soneando Trombon” el cual contiene el éxito “Otra oportunidad” que interpreta a dúo con Frankie Vázquez. La dupla Olivera - Bosch se reúne al año siguiente para la producción “Salsa Dura”, al lado de Frankie Morales y Frankie Vásquez. A la vez, el sello RMM lanza al mercado la producción en vivo “Eddie Palmieri & Friends”, en la que Olivera se luce en el clásico “Palo Pa’ Rumba”. 



Ya para los 2000, el Sonero del Siglo XXI se convierte en uno de los soneros mas solicitados y continúa con buen rumbo su carrera cuando es convocado para el disco The Conga Kings, al lado de los grandes de la percusión, Giovanni Hidalgo, Candido Camero y Carlos Valdez “Patato”. Ese año nuevamente pasa a formar parte de la banda de Eddie Palmieri junto a Tito Puente y graban el disco “Masterpiece”. Al año siguiente es invitado por el excelente músico Johnny Polanco para realizar su disco “Amistad Pal’ Bailador”, y un año después vuelve a los estudios de grabación de la mano del maestro Eddie Palmieri para el álbum “La Perfecta II”, en el que son recreados los grandes clásicos de Palmieri con la voz de Olivera. 

Como dijo Celia, la "dicha de Hermán Olivera" siguió cuando graba con la Orchestra Spanish Harlem del pianista Oscar Hernandez el album “Un Gran Dia En El Barrio”. A finales de 2002 graba con el Conjunto Caribe el álbum “Un Congo Me Dio La Letra” destacando el tema “Nague” que interpreta a dúo con Frankie Vázquez.

La formula con Eddie Palmieri se repite en el 2003 en el disco “Ritmo Caliente” donde hace una magnifica interpretación en el tema “La voz del caribe”. Al año siguiente nuevamente graba para la orquesta de Jimmy Bosch el disco “El avión de la salsa”.



En el mismo 2004 participa en el proyecto en vivo de Big Band dirigido por José Madera Jr. titulado “The Big 3 Paladium Orchesta”. Esta experiencia con big band la repite en el 2005 en el concierto “Noche Inolvidable”, con la orquestación y dirección musical del pianista Arturo O’Farril. Al año siguiente participa con la agrupación 3D en el disco “Ritmo De Vida”. Luego llega el año 2006 y es invitado por la orquesta del Pianista Isidro Infante para realizar el album “Dancemania Con Isidro”. Llegarían después los álbumes “Soneros De La Calle” y “Somos Caribeños”, así como también el disco del trombonista Papo Vázquez titulado “From The Badlands”.


En el 2013 estrenamos su tema Boricua hasta la muerte, en el que le regala un pedazo de corazón a la tierra de sus padres. Y en este 2014, vuelve a sorprendernos con una nueva entrega, siempre soneando y demostrando que hay vigencia para rato, uno de los Soneros mejor cotizados en la llamada Salsa de La Mata, próximo a lanzar su producción solista. Estaremos atentos.