La pasión por la música que transmite el pianista James Austin Jr. es realmente conmovedora, aunque con raíces en el gospel por ascendencia genealógica, su fuerte es el jazz.
Originario de Chicago, ciudad de suyo apasionada, de extremos, de intensidades, Austin Jr. es también un músico comprometido con la esencia del jazz, con el bebop, con los grandes maestros. En reconocimiento a su gran habilidad musical, James ha recibido numerosos premios y distinciones, incluido el honor de haber sido seleccionado como semifinalista en el prestigioso concurso internacional de piano Thelonious Monk International Jazz.
Con su álbum debut, "Songs in the key of Wonder" (2018), para JCA Records, James Austin Jr. busca perfeccionar sus arreglos instrumentales con un gusto exquisito para lucir las composiciones clásicas del gran Stevie Wonder, a quien considera uno de los mejores compositores de nuestro tiempo.
Es preciso hacer notar e enorme riesgo asumido por el joven pianista, sabiendo lo complicado que puede ser llevar canciones populares al jazz, por varias razones, bàsicamente teniendo en cuenta los intentos fallidos que abundan en el medio, incluso sobre temas de Stevie Wonder, muchos de los cuales terminan como mùsica de ambientación de menor calidad.
Sin embargo, la maestría con la que asumió el reto, la magia de sus arreglos hacen del disco una joya invaluable, un verdadero homenaje al pianista invidente que revolucinó la escena musical de los años 60, 70 y 80.
Los músicos que intervinen en el disco:
James Austin Jr.: piano (all) organ (tracks 4, 6, 8);
Bobby Broom: guitar (tracks 5, 9);
Jarrard Harris: alto sax (tracks 1,3,4,7, 8);
Joe Magnarelli: trumpet (tracks 1,3,4,6, 8);
Ben Rubens: bass (tracks 1,2,3, 4, 6, 7, 8);
Samuel Torres ; percussion (tracks 1,2,3,4, 6, 7, 8);
Con sede en Bayonne, Francia, la agrupación Zig Jazz Unit presenta su disco homónimo (2018), producción propia, con el que ofrecen una selección de temas en los que sobresalen algunos estándares del jazz, ejecutados a su estilo, bajo sus propios términos, una reducción concentrada de cadencia latina, improvisación jazzística, marcada presencia rítmica y cuidada armonía.
Los sonidos que propone Zig Jazz Unit tienden a la mirada europea de los latino, pero raramente atractivo sin embargo, lo que atrapa y provoca seguir escuchando. Se advierte una vocación por rockear algunos pasajes, gracias al aporte en guitarra de Marc Alibert, lo que llena de frescura el arreglo.
Las emocones de Haila (Haila María Mompié) al saber que tenía la oportunidad de cantar al lado de Armando manzanro, leyenda viva de los boleros en el mundo. La cita tendría lugar con la llegada de Manzanero Canché a Cuba para dar un concierto.
Y así, cuando ya estaba diseñada la producción del álbum "Haila con todo respeto canta a Armando Manzanero" (2018), para EGREM y Oros Media, el maestro sorprendió dejando su voz unida a la de haila en 3 temas de los 11 que incluye el disco.
La producción nació con la idea de ser un homenaje al compositor y pianista, idea que se ha visto más que reforzada con la inclusión de los temas a dúo, grabación reaizada en los estudios de EGREM.
El corte del álbum, como no podía ser de otro modo, es romántico, enfatizando los boleros ero inluyendo también arreglos formidables de salsa, gracias a los trabajos de Joaquin Lezcano Torresillas y Roniel Alfonso.
Sin duda, el sello característico de la cantante es indeleble a las canciones del disco. Y eso es bueno, Haila recrea cada canción para hacer suyo el mensaje.
Formados en Los Angeles en 1977, los Yellowjackets han seguido consolidando su sonido particular, creando un sello caracterìtico en su mùsica. Ahora, con la incorporación de la vocalista brasileña Luciana Souza, con versatilidad para cantar en inglés y portugués, se agrega una dimensión totalmente nueva al sonido Yellowjackets, subiendo su propia valla creativa y de calidad.
A lo largo de su historia musical han grabado 30 álbumes, recibido 17 nominaciones a los premios Grammy (habiéndose alzado con 2 galardones) y han gozado de un importante éxito comercial y de una cierta atención de la crítica, aunque ello no siempre vaya de la mano con el gusto de los oyentes, quienes han dado fidelidad a la propuesta de Yellowjackets.
A lo largo de su ya larga trayectoria, por el grupo han pasado un buen número de músicos cuya calidad es difícil por poner en cuestión: Robben Ford, Ricky Lawson, Marc Russo, Peter Erskine, Terri Lyne Carrington, Marcus Baylor, Jimmy y Felix Pastorius.
En este su décimo tercer álbum, "Raising our voice" (2018), para Mack Avenue Records, de los trece temas que componen el disco, diez composiciones son originales de todos y cada uno de los participantes en este trabajo y tres de ellos (‘Man Facing North’, ‘Solitude’ –ambas del disco ‘Like a river’ de 1993- y ‘Timeline’, del disco del mismo nombre editado en 2011) son canciones antiguas que han sido adaptadas para que Souza pudiera poner su voz.
Escuchar este nuevo trabajo de Yellowjackets es un ejercicio de paz para el alma, incluso nostalgia en algunos cortes, en algunos giros. Se puede decir, más que nunca, que el jazz producido en este disco es un vehículo perfecto para la reflexión pura, un estado elevado al que la música nos transporta, pero no con vorágine sino con calma. Es un disco cargado de madurez, qué duda cabe.
El 'Sol de la música latina' sigue haciendo historia musical con el lanzamiento de un nuevo disco en su ya delirante historial artístico. Se trata de "Mi luz mayor" (2018) para Uprising Music y RopeADope, una grabación de 11 temas dentro de los cuales destacan 4 que fueron éxitos del gran Tito Rodríguez. que vienen recreados por Palmieri con todo su arsenal para el deleite de estas nuevas generaciones.
En efecto, el pianista y leyenda musical galardonado con varios premios Grammy anuncia el lanzamiento de su nuevo álbum con el clásico Sun Sun Babaé, una versiòn fresca del viejo clàsico compuesto por Rogelio Martìnez en 1951 que fuer grabado originalmente por Bienvenido Granda con Celia Cruz en los coros. Esta nueva versiòn llega con vientos y de big band a cargo del 'Caballero' Gilberto Santa Rosa, uno de los convocados por el maestro para articipar en esta nueva producción.
El lanzamiento del álbum està ìntimamente relacionado con el aspecto familiar de Palmieri. Como señala el mismo Eddie, "este trabajo está dedicado a Iraida, mi difunta esposa, el amor de mi vida. Aquí les presento la música que Iraida y yo disfrutamos en nuestra juventud. Solía tocar esta música en nuestra casa a menudo, durante las vacaciones y en ocasiones especiales. Bailaríamos con esta música, pero también hubo momentos en los que la música habló por nosotros. La música era la fuerza constante que tocaba nuestros corazones y curaba cualquier herida que la vida nos enviara. En definitiva, estas canciones representan nuestra historia de amor. Seleccionar cada composición y escribir nueva música me ayudó a superar mi dolor después de su fallecimiento en 2014. Como esta música es en su honor, todo de principio a fin tuvo que ser del más alto calibre y me enorgullece decir que es solo ese.
También me gustaría reconocer el profundo respeto, admiración e impacto que René Hernández y Ray Santos han tenido en mi vida musical. Sus habilidades de organización muestran un estudio cuidadoso y la diligencia que intento transferir a mis propios arreglos."
La aparición de este nuevo material en la discografía, nutrida, impresionante, histórica, del maestro, da pie para varios detalles, como que provoca recordar que en 1960 el menor de los Palmieri fue parte de la maravillosa orquesta del genial Tito Rodríguez. De hecho, su piano aguerrido y vanguardista tuvo 2 años de formación orquestal a lo grande, respaldando nada menos que a uno de los grandes del Palladium.
Pero no siendo suficiente, Palmieri empezó a trabajar en 1962 en la formación de La Perfecta al lado de Barry Rogers, en quien encontró algo así como una mente gemela, sintonizada, alineada en sus objetivos. Y fue la formación originaria de aquel primer conjunto con quien grabara sus primeros álbumes la que sería fundamental en la historia de la música latina, gestora de lo que luego vendría a llamarse Salsa. Esos trombones, unidos a la voz de Ismael Quintana, fueron la semilla de lo que vendría después como evolución casi natural del sonido de ese New York Latino que ya palpitaba.
Detenerse a pensar en la estructura musical qie propone Palmieri en este disco es importante. Como se ha visto, el salto dialéctico de Palmieri desde aquel conjunto La Perfecta con 2 trombones, flauta, piano, bajo y percusión, hasta la big band que presenta ahora, es realmente loable, el sonido encontró su propio camino en la mente prodigiosa del maestro. Es erizante ver que Palmieri está utilizando una formación de 5 trompetas y trombones, y ni qué decir de la sección de saxos, una verdadera exquisitez para quien canta y para quienes escuchamos embelezados.