Visitar la casa de la Tia Etelvina, algunas tibias tardes de Huacho, cuando yo tenia menos de 10 años, era una tradiciòn que mi Mamma Oli se encargò de transmitirnos. Era una dulce señora, delgadita, hacendosa, de calida mirada y aspecto maternal. Y su casa, en la histórica Calle La Palma, era un monumento a la tradición. Largos ventanales longitudinales, portico de madera, jardin delantero, cuartos con techo alto, en fin, una delicia al ojo observador de un niño que solo queria ver televisiòn. Pero nunca me quejè, porque en el fonde me gustaba ir de paseo en esas tardes, al lado de mis dos mamàs.
Bueno pues, a mi me dijeron que el Tio Oscar Osorio, esposo de la Tia Etelvina Napuri, era fanatico de las hermanas Chela y Mimí, Las Limeñitas y esta homenaje, va para ellos, su memoria, mis recuerdos y la eterna nostalgia de La Palma, de Huacho, de las voces más lindas -si se me permite el adjetivo- del criollismo peruano.
Yo aprendí a escuchar boleros gracias a dos mujeres, mi Mamma Oli y Toña La Negra. Pero vivirlos, es otra cosa. Eso lo aprendí junto a Patty. No pretendo acatar la seducción insinuante de las moralejas comunes, pero siempre se aprende algo en la vida. Y a mis humildes treintiséis algo he aprendido y me sigo sorprendiendo. Creo que eso es mantenerse vivo, dejar encendida la pequeña llama de la sorpresa, la capacidad de seguir aprendiendo y seguir dando pequeños pasos de bebé en la vida, una compleja y vieja canción trágica cantada por Toña La Negra. Eso es la vida, un viejo bolero que duele al ser escuchado y al saber que aunque lo has oído, no tendrás jamás dentro de ti el perdón de todas tus víctimas.
Después de ver ARRANCAME LA VIDA, la cinta de Roberto Sneider que ha sido estrenada en México en setiembre y acaba de ponerse en cartelera en nuestro medio, me queda esa sensación de que todo está tan claro que da miedo. Retratarse en una película quiere decir que ésta ha cumplido su función, como cuando el cura se siente realizado al estremecer los corazones encallecidos de sus feligreses en mitad de la homilía. Este pastor de almas desvalidas en que se ha coinvertido Sneider, junto al equipo de rodaje de la cinta basada en la novela de Ángeles Mastretta (1985) nos da varios mensajes en esta extraordinaria película que tiene todos los ingredientes de éxito: actuaciones impecables, guión fuertemente logrado, historia redonda, caudillos latinoamericanos como eje central y una deliciosa banda sonora. Ya lo dije, si está Toña todo lo demás cae por su propio peso. Y los viejos me darán la razón.
La metáfora mejor lograda y que me retorció el espíritu fue la de la quiromántica, cerrando el círculo de toda una vida. Fue aquella la que dio respuesta al inicio de sus dudas y la que le alcanza las sutiles recetas del final de la vida, sabiendo que eso iba a suceder. Algo así como cuando sabemos que las decisiones que tomamos en el presente volverán sobre nuestras cabezas algún día, por arte de magia, como karma ineludible escrito en la piel, dentro de los surcos de la carne. Y las nostalgias son eso, marcas indelebles en la piel.
La historia de Arráncame la vida es simple. Una vida a la sombra del caudillo típico, con dos maneras de ver su vida y una moral refractada, capaz de atender urgencias sociales, pero privilegiando su tesoro personal, dentro del cual exhibe como joya preciada a su mujer, una muchacha inteligente y rebelde, de mirada inevitable y de rasgos eternos, como si hubiera estado destinada a ser la mejor viuda de toda una época. Y ahí está la clave de la película, Catalina como eje central en torno al cual gira la historia. Muchos han señalado que esto hace cojear a la película, ya que el hecho de haber elegido las secuencias de imágenes que se interpretarán a riesgo de perder las de más alta calidad literaria sin vida, hace que no sea la más feliz. Pero a Catalina se la ve fresca. Yo puedo concederles que no hay mucha claridad en el tránsito de la niña a la mujer, de la admiración a la indiferencia, pero no importa, todos lo hemos vivido. La película cumple su rol motivador. ¿O acaso alguien me va a decir que nunca sintió eso, sea como víctima o como victimario?
Donde sí coincido plenamente con los críticos es en el desangelado rol de José María de Tavira, aunque para ser justos, debemos concederle el beneficio de la duda. Debe tratarse no de él sino del guión. No lo vi realmente radiante como para el personaje que estaba calzando. Ello, sumado al rol casi uniforme de Ana Claudia Talancón, hace de la parte final de la película algo soso, solamente corregido hacia el final del rebelde. Y ahí sí aparece el sentimiento de dolor, ese que surge cuando descubrimos que perdimos algo que no podemos recuperar.
El que se luce como pez en el agua es Daniel Giménez Cacho. Un General Ascencio medido, quizás demasiado a pesar de los gruesos vocablos, precisos en su mayoría, no llega a crear todo ese escenario de poder desmedido e inalcanzable que se logra con la novela y con la realidad. Aunque se nos vende la idea de mito y un aura de corrupción de la política posrevolucionaria, no logramos captar del todo la magnitud del caudillo. La medida justa ha sido quizás el punto débil del personaje.
Los dejo con el tráiler para motivarlos. Pero las expectativas estarán en función de varios ingredientes. Los ojos que yo le di vienen dados desde el alma, que no les quede dudas.
Ficha Técnica Título Original: Arráncame la Vida Título en Español: Arráncame la Vida Director: Roberto Sneider Protagonistas: Ana Claudia Talancón, Daniel Giménez Cacho, José María de Tavira Reparto: Joaquín Cosio, Camila Sodi, Irene Azuela, Fernando Becerril, Carmen Beato, Guillermo Gil, Isela Vega Año de Producción: 2008 Formato: 35mm. Estreno en México: 12/09/2008 Casa Productora: Altavista FIlms
Y si quisiéramos hacer el itinerario doloroso de una vida alcanzada por los designios de un caudillo, tendríamos que recurrir el cancionero de Toña La Negra, por eso, termino esta nota con dos de sus temas más celebrados, ambos incluidos en la banda sonora de la película y que nunca perderán su vigencia. Disfrútenlos.
Esta semana China se ha puesto màs que de costumbre de moda. No solo porque hace unos dìas culminò exitosamente la semana de aniversario de la llegada de los primeros chinos al Perù sino porque, ademàs, con la llegada de la delegaciòn china para el Foro APEC, esta presencia que tanto ha calado en nuestra cultura, hacièndola màs rica en sabores y colores, sigue estando muy vigente y con muchas cosas nuevas por seguir aportando. La presencia china es màs que milenaria, està presente hoy màs que nunca en nuestra fusionada cultura.
Desde hoy 20 y hasta el 23 de noviembre, la calle Capón (Jr. Ucayali) del Centro Històrico de Lima será escenario de un festival de comida fusión chino-peruana, o lo que se denomina tan originalmente CHIFA. En este festival con sede en el mismìsimo Barrio Chino limeño se ofrecerá a los visitantes el famoso Pisco Sour Chino, preparado a base de este licor peruano con chirimoyita china o Lay Chi. Una novedad que viene dejando absortos a propios y extraños, incluso al catador y presidente de la Cofradia del Pisco, Johnny Schuller.
Desde las esferas oficiales de la Colonia China en el Perù se ha dicho que, además de la comida tradicional china, los asistentes a este festival podrán degustar el delicioso Chi Jau Cuy, hecho a base del típico roedor peruano, el Ti Pa Kay con carne de alpaca, así como de la papa rellena de ingredientes chinos y el arroz chaufa de carne de res con culantro en reemplazo de la cebolla china. Todos estos, producots de una segunda y revisada fusion chino-peruana, la misma que desde sus bastiones en el Jr. Paruro sigue avanzando con paso firme entre las distintas propuestas de fusiòn que bombardean nuestro paladar peruano, cada vez màs exigente, què duda cabe.
No se queden sin darse una vuelta por el Barrio Chino, comerse un clàsico Min Pau o darse un banquete de aquellos en algunos de los chifas màs famosos de nuestra ciudad. Felicitaciones a nuestros amigos chinos.
Con esta nota, sqaludo especialmente a mis amigos Rafael Cortez Yong, Alfredo Albujar Wu, Karina Chu y Ruben Tang, conspicuos personajes que han representado desde sus espacios la tradiciòn china mestiza de una verdadera fusiòn cultural con el Perù.
Omar Sosa es uno de esos raros especímenes que de cuando en vez asoman en la escena para sorprender con su arte y su propuesta, absolutamente fuera de cualquier encasillamiento y de cualquier contaminación comercial. Pero más sorprende descubrir a Omar Sosa con trece producciones y alistándose a presentar la más reciente, AFREECANOS, un intento por tratar de taladrar los oídos tapiados de los que se conforman con lo simple y con lo mudo. Sosa, desde su personalísima propuesta, nos ofrece el más alternativo de los viajes posibles a una fusión jazzística que arranca algo del alma salvaje del África viva y desciende en la amalgama casi perfecta de sabores y ritmos de la América mestiza. En la siguiente nota, echaremos un vistazo a este increíble talento, poco entendido y muchas veces dejado de lado, por los unos y los otros, pero bueno, qué más da, de eso se trata este Blog, no es verdad?
Un verdadero visionario y dueño de una auténtica filosofía de la fusión de nuestros tiempos, el compositor, productor, pianista, percusionista, arreglista y líder de diversas formaciones, Omar Sosa busca combinar el más amplio espectro de las músicas del mundo y los elementos de la electrónica contemporánea con sus raíces afro-cubanas para crear un sonido urbano, fresco y original. Desde el corazón latin jazz que posee y sobre el escenario, Sosa es una figura sumamente carismática que extrae lo mejor de sí y de sus músicos, con una ejecución dinámica y una increíble capacidad de improvisación, un enfoque de fuerza emocional y espiritual. El genio creativo de Omar Sosa hace que su música sea siempre nueva, fresca, atrevida, distinta y diferente. De ahi que fascine tanto a expertos y a aficionados, a la vez que renueva esa extraña complicidad espontánea con su público.
Entre Coltrane, Miles y Monk, los clásicos se roban la atención de Omar, pero cuidado él lo tiene muy claro, lo que ellos sintieron y plasmaron en sus solos es únicamente de ellos, irrepetible, cada quien tiene su propia identidad –ha afirmado- y cada uno debe interpretarla para expresarla. Esa realidad personalísima es la que nos trata de transmitir en sus discos, en su música, pero no como un egoísmo unilateral sino como una comunión inalcanzable en la que envuelve al oyente, lo acaricia con el aroma de las tundras y lo eleva sobre el calor de la sabana, hasta que cae rendido, exhausto, expuesto a piel viva a sus sonidos hipnóticos: los sonidos de África. “Si hay algo que tiene África es que todo el mundo baila. Todo el mundo danza... el ritmo, la percusión, los tambores, tienen una fuerza vital en África". Quizá también sea él un poco así, un poco soñador, al tratar de buscar la diáspora africana, pero ese sueño lo ha llevado a encontrar su raíz. Más allá de todo lazo eterno con sus ancestros, Omar Sosa busca un concepto que refleje la música, y al entrar en ese camino, doscientos años hacia atrás, llegar a mi árbol genealógico, a su propia verdad personal. “Porque los espíritus no son más que un eslabón ligado con otro y así sucesivamente. Esa es la teoría de la reencarnación. El espíritu hace que haya una personalidad que tenga paralelo con una realidad”.
Actualmente residente en Barcelona, Omar Sosa ofrece su más reciente producción, en formato de trío -Omar Sosa en piano, Childo Tomas en bajo y Julio Barreto en batería- AFREECANOS. Sosa apoya fuertemente el pie de su nuevo paso artístico en el desarrollo de las componentes de la cultura de raíz africana. Más abierto, profundamente conectado e integrador, Sosa comparte su música con artistas de países de diferentes regiones de África (como Mozambique, Senegal, Mali, Guinea o Marruecos) que aportan sus riquezas a las grabaciones, estrechando también estos lazos con artistas de cultura de raíz africana (como Cuba o Brasil) e incluyendo a músicos de países multiculturales por excelencia como Francia o Estados Unidos. Según sus palabras: "Afreecanos es una oda a África. Éste trabajo expresa que somos hijos de una misma madre y siempre, aunque nuestros sonidos provengan de diferentes lugares, estaremos conjuntados en una esencia, concepción y origen. Es por esto que no existe dificultades para unir a los muchos artistas que han contribuido con su propio lenguaje musical... manifestación de la gran África viva"
Definitivamente, alguien que como Sosa, ha pasado de los cueros a las teclas tiene mucho por ofrecer, no sólo porque parece demente hacerlo sino porque ha demostrado la sensibilidad necesaria, en un plano distinto de las emociones humanas, que merece ser escuchado. Alguien que ha pasado por tantos países africanos como él, trabajado en Ecuador, hacer música junto a Vicente Feliú y prestado servicio en el ejército de El Salvador, definitivamente tiene mucho que decir. Y no decimos que estudiado ballet y danza moderna, y que ha tocado al lado de John Santos, otro, iluminado de los cueros. El multifacético Omar Sosa nos dice algo con ocasión de dar a luz en AFREECANOS, su disco más actual y más sentido filosóficamente hablando: “Hay muchos músicos geniales que hacen música como jazz en el plano filosófico y no sólo como género musical. Desgraciadamente eso les impide casi siempre acceder a compañías grandes”.