Con el lanzamiento del especial Tito Rodríguez:El Inolvidable en 3 volúmenes, realizado hace muy poco por la Fania, no sucede otra cosa que poner nuevamente en el tapete de la actualidad a uno de los más grandes y queridos de nuestro género sabroso, el maestro Tito Rodríguez.
Carismático, profesional, talentoso y dueño de un sentido exacto de lo artístico, además de ser un verdadero intérprete de aquello que cantaba por transmitirle a su público las sensaciones y emociones que la letra o el sentimiento del autor estaban queriendo decir, Tito Rodríguez, a pesar de los muchos años ya de desaparecido, sigue estando en plena vigencia, no sólo por la reactualización y reedición de sus éxitos sino también por los homenajes que muchos de los cantantes dela actualidad le rinden, en justo reconocimiento a su valor, presencia y escuela que brindó abiertamente y sin reservas a lo largo de su carrera, sin olvidar el cariño que los fanáticos le regalan por su inmenso valor artístico.
Tito Rodríguez sigue vigente en nuestros corazones, pero no como mera retórica hueca sino porque así se siente y se vibra cuando se escuchan clásicos como Qué será, Tiemblas o Mama Güela. Y si debo confesar algo, es mi favorito del género, sin dudas ni murmuraciones.
Gracias al generoso aporte de Francisco Morillo - Otero, de la cada Fania, les traigo este video animado del tema Mama Güela, dando así inicio a la campaña de difusiòn de la edición de homenaje que ya se encuentra en el mercado.
Noviembre sigue siendo un mes lleno de sorpresas y de nuevos lanzamientos. Es el caso de la producción Yo Mismo (Sony/Kiyavi: 2009) del puertorriqueño Víctor Manuelle, la joven realidad de la música latina, quien fuera expresión de la más atrevida sensualidad para interpretar la salsa con sentimiento y sabrosura, sin perder el respeto por las esencias ni la tradición de los antecesores.
Victor Manuel Ruiz Velázquez, nacido el 27 de septiembre de 1968 en Añasco, Puerto Rico, sigue siendo el más absoluto símbolo de que la salsa es posible con las nuevas generaciones, aunque lo suyo es más bien ya un aporte concreto más que una expectativa. Desde su aparición al mundo de la salsa en 1990, gracias al descubrimiento que hizo de él el sonero Gilberto Santa Rosa, ha seguido manteniéndose en vigencia y cantando con otros artistas de la salsa tales como Domingo Quiñones, Rey Ruiz, Puerto Rican Power, Eddie Santiago, The Puerto Rican All Stars, Cheo Feliciano y Tito Allen, habiendo grabado desde 1993 más de 18 discos, y vendido más de 10 millones de copias de sus placas. Uno de sus momentos culminantes, en su no tan larga carrera, fue el participar tan protagónicamente en las exequias por la Reina Celia Cruz.
Este nuevo disco, el salsero puertorriqueño nos presenta una propuesta completa, tanto artística como personalmente, como él mismo lo ha afirmado en momentos en que disfruta más “como un ser humano que como un artista”. Incluso, el tema religioso incluido en la placa, desborda en sabor y equilibrado sentido de la alegría, aun cuando se trate de un mensaje abiertamente predicatorio, que no hace sino recordar inmediatamente a los viejos clásicos de Richie y Bobby, en el que las descargas se hacen notar como si de los setentas se tratara. Realmente exquisita puesta en marcha de un trabajo de prédica ministerial al interior de un disco de salsa. Tan solo ese acierto amerita ya un reconocimiento por lo pertinente del producto final, arreglo y soneo incluidos.
Y confiesa Víctor Manuelle, con ocasión del lanzamiento de Yo Mismo, que eligió “esta fuerte profesión. Una vez nacieron mis hijos, volví a valorar más a mis padres. Quiero ser un humano como cualquier otro”. Ha asegurado además que esta línea de pensamiento lo ha llevado a una “madurez artística” gracias a la cual ha aceptado que no es su forma de ser “aparentar ante nadie, crear una imagen falsa ni un aura que no existe; no soy este tipo de artista que le gusta la fantasía, sino en tener los pies en la tierra. El público quiere que seas tú mismo”.
Victor Manuelle interviene en esta placa también como compositor de varias de las canciones, como “Mírame”, “El que te llama”, “Cómo te lo digo”, “Lo que me hiciste” (en el que colaboraron los colombianos Jorge Celedón y Jimmy Zambrano), y “Como te he querido yo”. Otros compositores que trabajaron en la nueva producción de Víctor Manuelle fueron los boricuas Luis Fonsi y Yoel Henríquez, el cubano Amaury Gutiérrez, y los argentinos Noel Schajris y Claudia Brant.
Y los músicos que lo acompañan en esta extraordinaria grabación son:
Bajo: Johnny Torres y Pedro Perez Rivera Guitarras: Jorge Laboy y Jose "Pancho" Irizarry Piano: Luis Marin y Jose Leni Prieto Teclados: Ramón Sanchez y Harry Aponte Timbales: Rafael "Tito" De Gracia Percusión: Carlos Sierra Sanchez Congas: Gerardo Rivas Bongó: Carmelo Alvarez y Charlie Vega Trombones: Antonio "Tonito" Vazquez, Jorge Diaz, Eliud Cintrón y James Hernández Trompetas: Jesus Alonso, Jan Duclerc, Angel Machado y Luis Aquino Saxo Barítono: Samuel Vélez Coros: Johnny Rivera, Ramón Rodriguez, Ricardo "Rick" Porrata, Ismael Miranda, Ezequiel Colon, Henry Santiago Fernandez, Yanira Torres Soto, William Pamblanco Torres y Miledys Jimenez.
Discografía
Yo Mismo (2009) Muy Personal (2009) Una Navidad a Mi Estilo: Edicion Especial (2008) La Historia de un Sonero (2008) Soy (2008) Navidad a Mi Estilo (2007) Victor Manuelle Live at Madison Square Garden (2007) Decisión Unánime (2006) 3 Soneros, 9 Éxitos (2005) Victor Manuelle en Vivo: Desde Carnegie Hall (2005) Dos Soneros, una Historia (A Dúo Con Gilberto Santa Rosa) (2005) Travesía (2004) Le Preguntaba a la Luna (2002) Víctor Manuelle [Box Set] (3 CDs) (2001) Instinto y Deseo (2001) 20th Anniversary (1999) Inconfundible (1999) Ironías (1998) A Pesar de Todo (1997) Victor Manuelle (1996) Solo Contigo (1994) Justo a Tiempo (1993)
La historia tiene esos sinsabores recogidos, amargos tragos de licor que se deben beber por el dolor más que por el gusto. Es el caso de las muertes prematuras o incomprensibles que guarda en sus entrañas de algunos de los personajes más queridos por los pueblos. Hoy nos referimos a Pedro Infante, a quien recordamos en su cumpleaños el día de hoy.
Nacido en Sinaloa, no hay modo alguno de describir, salvo pocas excepciones (en el caso del Perú, pueden contarse a Lucha Reyes o Rómulo Varillas, y recientemente a Arturo “Zambo” Cavero), la inmensa calidad humana y de ídolo que llegó a alcanzar Pedro Infante Cruz, el tercero de catorce hermanos, músico por vena sanguínea y amante empedernido por convicción inequívoca.
Su talento ha quedado eternizado en la gran filmografía y discografía con que se cuenta en la actualidad. Pero es su carisma y humanidad lo que hicieron del buen Pedro (como su personaje de Pedro Bueno, al lado de Jorge Negrete, Jorge Malo, en Dos tipos de cuidado, la película que los juntara en 1953) el más querido artista de todos los tiempos, no sólo en México sino en todos los países latinos que supieron de su talento, su extraordinaria capacidad para interpretar la dulzura del amor verdadero e su canciones, quizás porque simplemente Pedro Infante fue un eterno enamorado, un loco amante de la vida y de un noble y dulce corazón.
Cuentan algunos amigos de Jorge Negrete que, en su lecho de enfermo en 1953, luego del rodaje de la película que hicieron juntos, Pedro lo visitaba para darle ánimos y tal era el alboroto que armaba Pedro, con su disfraz de Operador de trenes y con locomotoras a escala que era imposible no hacer reír al Charro Tenor. Se cuenta también anécdotas de los foros de grabación, correteando a las chiquillas y los amigos más cercanos, como han señalado Angélica María (Los Gavilanes: 1956) o Marga López, en las varias cintas que rodó con el astro mexicano. Y es que Pedro nunca doblegó al niño que llevaba dentro.
La expresiva dulzura de la joven voz de Haydeé Milanés ha sido expuesta a corazón vivo en esta producción, la que lleva su nombre, nombre de mujer y nombre de artista, porque Haydeé se vislumbra como una indubitable realidad en el escenario de la nueva canción cubana.
Romántica, sensual, de cierta inocencia confundida con firmeza y encarnada en una fuente inagotable de sensibilidad para la interpretación, Haydeé Milanés nos presenta un disco maduro, con perspectiva y personalidad, con acierto comercial pero sin arriesgar el centro artístico que le da carácter a su propuesta.
El disco que nos trae Haydeé (EMI Latin, 2005), con su propio nombre, extraído de las entrañas mismas de su vena musical, es el resultado del trabajo constante y decidido, casi rebelde, de una cubana natural. Haydeé Milanés, además, ha tenido una formación musical envidiable, compartiendo ensayos y escenarios con músicos de Cuba y del resto del mundo de gran nivel: Steve Wonder, Ellis Regina o Fela Kuni entre otros muchos. Y que tras varios años de trabajo, estudio y con una gran experiencia acumulada, al fin ha afrontado la grabación de su primer álbum, para lo cual ha trabajado mano a mano con el experimentado Descemer Bueno.
Y como dato final debo agregar, por si no lo habían notado, que Haydeé es hija de Pablo Milanés, algo que la marca pero no la condena ni la condiciona. Y termina diciendo la propia y bella Haydeé, “mi padre para mí es la música, desde pequeña escucho sus canciones, las canto y las admiro. Además me impregné de toda la música que se escuchaba en la casa. Siempre hemos compartido ese mundo y he aprendido muchísimo de él”.