Nuestro Podcast semanal en Spreaker

Ranking Semanal

Nuevos estrenos en Hearthis

martes, 8 de febrero de 2011

Por primera vez en el Perú: Las Estrellas de la Fania!

El 19 de marzo, cuando en el Estadio San Marcos se presente la legendaria Fania All Stars, se habrá cumplido el sueño de muchísimos melómanos. Será la primera vez que actúe en Lima el escuadrón surgido en Nueva York, detonante definitivo de la expresión llamada Salsa, que dio sentido de identidad y orgullo a la comunidad latina, primero de los Estados Unidos y luego en todo el mundo.

Sus actuaciones en el Red Garter, Cheetah y el Yankee Stadium trazaron la explosión de este vertiginoso ritmo y le dieron a la música latina una promoción que nunca antes había tenido. La fama que consolida a la Fania All Stars en la salsa distaba muchísimo del glamour de las décadas anteriores. Ahora se imponía una música diferente, convertida en himnos del barrio.

Decir salsa es decir Fania All Stars. Es una referencia imprescindible y una deuda pendiente con nuestro país. Finalmente la banda llegará encabezada por su legendario fundador y director, el dominicanoJohnny Pacheco, para un concierto de más de dos horas de duración. No faltarán temas representativos como “Descarga Fania”, “Quítate tú”, “Ponte duro”, “El ratón” así como un homenaje al gran Hector Lavoe

Para los conocedores, la reunión de la Fania All Stars equivale a una reunión de los Beatles en lo que a rock se refiere. La impresionante formación que llega a Lima está conformada por los soneros Cheo Feliciano, Adalberto Santiago e Ismael Miranda, los pianistas Larry Harlow y Papo Lucca, el timbalero Nicky Marrero, el bajista Bobby Valentín, el conguero Eddie Montalvo (habitual suplente de Ray Barretto) y el bongocero Roberto Roena, los trompetistas son Hécto“Bomberito” Zarzuela, Roberto Rodríguez Jr. e Ito torres. Los trombones es igualmente espectacular: Lewis Kahn y Reynaldo Jorge. También vienen “El gordito del sabor” Yomo Toro en la guitarra-cuatro, y el sensacional violinista Alfredo de la Fe. Como invitados especiales llega la dupla de Los Durísimos: el pianista Richie Ray y el sonero Bobby Cruz. Todos ellos, parte de la historia de la salsa, con un capítulo propio en la historia de la música latina.

Y por si fuera poco, la Orquesta LA GENTE será la encargada de abrir el Show. Se trata de una agrupación salsera formada por músicos de Héctor Lavoe, quienes interpretarán los mejores temas de su eterno repertorio.

¡La Fania All Stars en LimaUn sueño que el próximo 19 de marzo muchos verán realizado. La venta de entradas se inicia el jueves 3 de febrero en los módulos de Teleticket de Wong, Metro, Boticas y Salud y en 4 tiendas Ripley (San Miguel, San Isidro, Jockey Plaza y Asia). Habrá un descuento del 20% hasta el 25 de febrero (con tarjetas y en efectivo). Los precios están desde 44 soles hasta 312 soles. El Estadio San Marcos será el escenario de un evento histórico que sacudirá nuestra capital. ¡La Fania All Stars en Lima!

Fiorella Rodríguez
Directora Más Medios


Gracias a Ivan Begazo y Lizeth Zambrano por la Nota de Prensa.



lunes, 7 de febrero de 2011

Una Sola Salsa: La gira musical más esperada del año!

Agradecemos a la compañía que administra la prensa de Rubén Blades, que nos acaba de hacer llegar la Nota correspondiente a los últimos detalles de la gira Una Sola Salsa, que lleva a compartir escenarios a dos de los más grandes, Rubén Blades y Gilberto Santa Rosa.


La gira tropical más esperada del año, "Una Sola Salsa", estelarizada por Rubén Blades y Gilberto Santa Rosa, llega a la ciudad de Nueva York, el 26 de febrero. Será la primera parada del tour de estos dos astros de la música latina y se llevará a cabo en el prestigioso Lehman Center. Los productores de esta gira  Ariel Rivas y Juan Toro, anunciaron que ya los boletos para esta primera y única función  en el Lehman Center de "Una Sola Salsa", están prácticamente agotados.


A su vez dieron a conocer nuevas fechas del Tour que ya están a la venta:

- 26 de febrero - New York
- 20 de mayo - Puerto Rico
- 18 de junio - Miami

Para más detalles, visitar:

viernes, 4 de febrero de 2011

Tras las huellas del Danzón, el patriarca de los ritmos cubanos

Desde los días en que la danza criolla, formada a partir de la influencia de la contradanza francesa y el minué sobre la expresión originariamente cubana llamada Habanera, fuera transformada en ritmos más complejamente ligeros, rápidos y bailables por Miguel Faílde y Pérez en 1879, el danzón, ha seguido una historia casi mítica, envuelta en albores y silencios, pero nunca dejado de lado por la escena musical, siempre escuchado y, aunque dejado de bailar masivamente, irradia el respeto señorial del gran caballero de elegantes vestidura que tienen mucho por enseñar, como la sombra del viejo e incansable luchador que, yendo por la vida, enseña, aconseja y hasta procrea, porque su oficio es la victoria y su seña la eternidad.




La historia del danzón tiene un componente bastante importante, aunque ciertamente algo desvirtuado, en su derivación mexicana. Y es que, con ocasión primero de los auges discográficos de México como capital musical del continente hacia los años cincuenta y después los rigores de la revolución cubana, muchos de los músicos emigraron al país azteca para asentarse y hacer lo que mejor sabían, la música cubana. México, a través de Veracruz, los acogió y cobijó en su seno maternal de buen grado, incluso convirtió ese nuevo ritmo en su preferido, ya sea para las películas de una industria fílmica en ascenso o ya para los bailes familiares de los grandes salones en plena década del cincuenta, floreciendo la cultura de las danzoneras como agrupaciones típicamente especializadas en este género. Y aquí sufre una ligera adecuación a los gustos populares de los anfitriones, quienes le impregnaron su cuota de personalidad propia, lo que ha derivado hasta nuestros días como música con bandas, o mariachi o incluso conjuntos con marimbas que toca danzones. Y este es uno de esos casos en que lejos de cuestionar, salvo los puristas, se respeta la fusión natural sufrida por el paso del tiempo y la intervención del ser humano en un lógico proceso de humanización de lo que lo rodea, más cuando le es extraño y necesita hacerlo suyo de todas las maneras.






Pero el danzón cubano propiamente dicho, hecho en Cuba antes del exilio o fuera de la Isla tras la emigración de los talentosos músicos que lo difundieron antes de los cincuenta tiene otra historia, una historia de maestría y belleza musical. Es una historia ligada intrínsecamente al desarrollo social y al devenir histórico del pueblo, la gente de a pie, que como buenos cubanos, gustan del baile y de la exteriorización de la alegría interna, alegría traducida en esperanza con el transcurrir de los años y en voluntad inquebrantable con el paso de la historia.




La Cuba musical de comienzos del XX era una amalgama casi perfecta de influencias musicales, vivía un academicismo fulgurante en sus escuelas y salones, expresaba el sentir de una clase predominantemente artista e intelectual que se esforzaba en hacer de sus formas las del pueblo. Pero eso como siempre en las sociedades fracasa. Al final, bendito sea Dios, el resultado en inverso y las clases emergentes terminan por contagiar y volver en amasijo lo que era materia prima virgen, transformándolo en algo nuevo, más rico en calidad y más vivo en transcendencia. Pero los rezagos del esfuerzo de lucha y de entremezcla son interesantes de ser analizados.



Los instrumentos son delicadamente extraños para nuestro entender de ritmo latino, pero para los que intervinieron en la génesis del movimiento no tanto, es más, se puede decir que eran casi los que debían ser y no otros. Las orquestas típicas de los primeros años del XX incluían al cornetín, al trombón de pistones, un figle, dos clarinetes en DO, dos violines, un contrabajo, dos timbales y un güiro criollo. Y el matancero Miguel Faílde, que es el culpable de esta historia, dirigía una de ellas mientras componía en primerísimo “Las alturas de Simpson”.


La primera revolución en las entrañas del danzón se produce hacia 1910, cuando el clarinetista José Urfé sugiere agregar al final de la idea melódica central del danzón, que era única y exclusiva hasta este momento, un montuno, tomando del son de monte adentro ese elemento para transformarlo en la coda danzón. El producto fue estupendamente recibido, había nacido un nuevo danzón, pero éste era aceptado por propios y extraños, habida cuenta de la necesidad sanguínea del cubano por mover su cuerpo al ritmo de la música.



Los siguientes hitos en la historia del danzón tienen que ver con su desarrollo y evolución, gracias a las figuras de Antonio María Romeu y su orquesta de cámara y Arcaño y sus Maravillas, otra excelente propuesta musical de la época. Ambas consolidaron el danzón como padre y señor de los salones de baile y los clubes sociales, una experiencia popular de lo social como escenario para la creación que todavía no ha sido suficientemente estudiado. En ese contexto es que en 1939 el contrabajista de Arcaño, Orestes López, compone su “Danzón Mambo”, cambiando para siempre la música en Cuba y en el mundo. El desarrollo de esa incorporación sincopada del son generó un nuevo ritmo y una nueva forma de ser, no sabía que estaba creando el mambo y que poco tiempo después sería absolutamente consolidado por Pérez Prado y otros músicos más. Casi en paralelo, Enrique Jorrín hacía de las suyas con la creación del Chachachá como ritmo independiente del danzón.




El patriarca entraba en un período de decadencia y agonía. Con el resurgimiento del son oriental acomodado en las ciudades y los salones de baile, la presencia fosfórea del mambo y la alegría incontenible del chachachá, el danzón fue quedando relegado de la presencia musical necesaria en la Cuba del cuarenta. Incluso la guaracha arremetió desde la incontenible Sonora Matancera y Radio Progreso de La Habana para terminar con los días de gloria del otrora monarca del baile cubano.


Para estos momentos, la conformación orquestal de los conjuntos que hacían música en el escenario cubano tenía ya variantes respecto del formato típico, predominando el formato francés que incluía flauta, piano, instrumentos de arco (principalmente dos o tres violines y contrabajo, pudiendo incluir también viola o violoncelo) y percusión (timbales o pailas y güiro), como la Orquesta Aragón o la Orquesta Fajardo. Esta instrumentalización de tipo charanga tuvo gran auge en los cuarenta y cincuenta e incluso se asentó en New York hacia finales de los cincuenta en agrupaciones como la Joe Quijano o Ray Barretto, quienes le agregaron trompetas para definir una personalidad propia, como más contundente en la sonoridad.



Pero el danzón se siguió tocando, quizás con más frescura, fuera de Cuba. Como todo lo viejo, el danzón tuvo que dejar paso a los más jóvenes. El paso necesario hacia fusiones que lo revitalizaran fue inevitable. Así surgieron creaciones posteriores, nuevos instrumentos, talentos frescos, que aportaron desde su perspectiva la inventiva con base en el viejo danzón, tomando de él los conceptos melódicos básicos para transformarlos en suites, descargas o piezas de jazz latino estupendamente trabajadas.




Pero el danzón original entró en silencio obligado, un ostracismo social al cual fue empujado por las nuevas modas y del cual solamente se ha visto extraído por los estudios, revestimientos, homenajes y recreaciones de los últimos años. No hay duda en que la figura de algunos de los más importantes músicos cubanos ha estado ligada intrínsecamente al danzón cubano, como es el caso del famoso contrabajista Israel López, apodado "Cachao", de quien no podemos no hablar en sinonimia feliz con la del danzón o la descarga, ritmos que virtuosamente elevó a niveles de exhibición mundial.




Hoy el danzón ha sido, aunque relegado a ser recordado con homenajes y recuerdos, elevado a la categoría venerable de género de culto, estudiado y seguido por muchos, y no expatriado de los estudios de grabación. Ya sea en producciones originales, auténticas, o en arreglos y fusiones, encontramos mucha música producida en tiempo o con aires de danzón, músicos que le rinden tributo y que lo vuelven a la vida, como recurso necesario de revisión para cualquier proyecto que se precie de ser cubano y de ser artístico.

¡Larga vida al danzón!







miércoles, 2 de febrero de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

Hoy recordamos al gran Mongo Santamaría

Se identifica a Mongo Santamaría, al lado de otros grandes percusionistas, como uno de los responsables de la inclusión de los instrumentos afrocubanos en las agrupaciones de jazz latino e incluso de otros géneros.

Mongo Santamaría tuvo acceso, desde muy pequeño, a un ambiente de tambores y santería, con unos padres que le hablaban siempre su abuelo africano que llegó a Cuba en calidad de esclavo a finales del XIX. Esa magia se embebió en el pequeño Ramón, al que además lo rodeaba un espíritu festivo en una época en que el son cubano estaba adquiriendo su personalidad propia.



Motivado a inmiscuirse en la música por su tío el Macho Rodríguez, su primo Luis Santamaría y el bongocero Chicho Piquero, se decide por la percusión para expresarse y transmitir la sensibilidad artística que llevaba dentro.

Los años de carrera dedicado a dictar cátedra de percusión le valieron agudizar su sentido rítmico y de elector de talentos, perspicacia para identificar aquellas raras piezas humanas con aires fenomenológicos que, más tarde, serían íconos de la música en sus ocupaciones y géneros, como La Lupe, Chick Corea, Herbie Hancock, Hubert Laws, Eddy Martínez, Justo Almario o Marty Sheller.

Tras su innegable aporte al jazz afrocubano, como su colaboración con Cal Tjader de los cincuenta, las fusiones con el soul y descargas latinas que llevó a la grabación, hacia finales de los sesenta incurisona en la Salsa, gracias al auge que por esos años tenían ya los consagrados muchachos de Johnny Pacheco. Surgen entonces su célebre álbum Ubané con Justo Betancourt y sus apariciones con Fania All Stars.



Sumado a todo ello, los ochentas le significan la absoluta consagración, la magistralidad. Su presencia en el Festival de Montreaux al lado del Dizzy es tildada de soberbia y los discos producidos se mantienen como hitos perfectos en el devenir evolutivo del género, por los arreglos a cargo de Marty Sheller y la vanguardia en las fusiones.