jueves, 10 de julio de 2008

Alma chicana, manos latinas.

Poncho Sánchez y su homenaje al soul

Más de una vez nos hemos dado con la grata sorpresa de encontrar la voz de Andy Montañez en discos no imaginados u homenajes, en conciertos y en una que otra agrupación de catálogo (denominadas all stars), pero cuando lo hallamos al lado del conguero Poncho Sánchez en su más reciente entrega discográfica, nos damos un banquete irrepetible. Esta cita es con Poncho, con su nueva producción y con el alma de un chicano universal, un conguero eterno que tiene mucho más que decir.

En lo personal, yo recuerdo que fue gracias a mi amigo Roy Rivasplata y a su genial idea de incluir un tema de Poncho como cortina de su programa de toda la vida Salsa Picante que descubrí a Poncho Sánchez. Fue el Quidembo[1] el que me atrapó y hasta ahora no me ha soltado.

En la web oficial de Poncho Sánchez[2] encontramos ya la reseña de su nueva placa Raise your hand, aparecida en el medio el año pasado y que viene a sonar con la fuerza y vitalidad a la que nos tiene acostumbrados. En esta ocasión, Poncho despliega un perfecto equilibrio entre el soul que tan bien ha sabido encarnar y la salsa más sobria y elegante que podríamos habernos imaginado.
Nacido en Laredo (Texas), Poncho[3] fue criado en Norwalk (California), recibiendo permanentemente influencias desde dos vertientes, la afrolatina y la afromericana. El despunte de Poncho llegó en 1975 cuando, con tan sólo 23 años, fue parte integrante de la banda del extraordinario vibrafonista Cal Tjader, historia que ya todos conocemos.
Desde ahí, su despunte ha sido imparable. Fichado como ha sido por el sello Concord, ha escrito por sí solo y a fuerza de trabajo arduo y talento indiscutible su propia parte en la historia del latin jazz, no sólo por el paso obligado del tiempo, algo que afecta a todos los músicos por igual sino porque su toque peculiar ha sido huella preponderante en la formación hasta nuestros días de una propuesta musical de innegable sello.

Su discografía es toda fundamental. Sus entregas han dado cuenta del virtuosismo y fuerza que pone en las congas y de una elegancia que pocas veces ha sabido ser puesta en escena con tal despliegue. Y no solamente en un género, al contrario de muchos contemporáneos Poncho se desplaza a lo largo de la costa samba con maestría inusual, sabiendo hablar en lenguas propias a cada corazón como si fuera uno solo. Cada placa ha sido una vitrina perfecta para demostrar que tanto en la salsa como en la rumba, en el jazz como en el r&b, ha sabido plasmar una marca única. Y no se trata del estilo de los músicos que lo han acompañado, porque han desfilado varios talentosos instrumentistas por sus filas y la magia se mantiene.

Hoy, tras 22 producciones de excelente propuesta musical, Poncho nos vuelve a entregar el fruto de la combinación planificada y estudiada de los ritmos, como los surcos Rosarito y Amor con amor, estupendas muestras de ritmo y sabor apretaditos, sincopados, elegantes y delicados. Y si de fuerza afroamericana se trata, el Conguero nos ofrece pistas como el propio Raise your hand y Knock on Wood, posibilidades estupendas de demostrar que el alma viaja a distintas velocidades en un solo cuerpo, cuando se aprendió a caminar en una lengua y a hablar en otra. Y la magia continúa en tracks como Dónde va Chichi? y El Agua de Belén, pretexto perfecto para escuchar al maestro Andy sonear con la prestancia que sólo él puede a sus años. Yo recomiendo personalmente cerrar la sesión con Tropi blue y Shotgun, retornos necesarios a dos terrenos en los que Sánchez se mueve como pez en el agua, el latinjazz sencillo y rítmico, con ligeros vientos y conga marcada, y el viejo soul, cadencioso y sensual.

Me detengo en El Agua de Belén por ser la pieza de homenaje del álbum. Antología de voz y recuerdo del maestro Tito[4]. Considero apropiado oírlos juntos, para denotar el extraordinario arreglo que nos quiere regalar Poncho en esta cuidada producción, donde además debo advertir especial énfasis al bajista y al timbalero que se lucen sobrios y plantados.

Acompañan a Poncho en esta producción, los señores David Torres en piano y órgano, Javier Vergara en los saxos el tenor y alto y flauta, Ron Blake en trompeta, Francisco Torres en trombón, el ya legendario Tony Banda en bajo, George Ortiz en timbales y Joey De León en bongos y congas.

Pero sin duda, siempre es lo mejor deleitarse con las ejecuciones de Poncho a 3 congas, la que despierta la sensualidad del instrumento, de la percusión toda y de la pieza musical, con los golpes melódicos de los vientos y la cadencia sincopada y galopante. Maceo’s house en la mejor pieza para reconocer el golpe apresurado y técnico del maestro, un verdadero deleite de ritmo y de vitalidad.



Muy fresco y soberbio, es la mejor forma de describir este disco, para cerrar esta nota. Un disco redondo, como hay pocos, con el balance natural de ritmos, talento y sabor, que enciende el alma y nos deja una estupenda sensación. Un ron cubano con hielo y unos buenos audífonos nos llevarán directamente al éxtasis.

Fuerza Conguero, que alma chicana tienes y manos latinas de madera, de tierra, palo santo, mar y arena, energía pura, rastro de luna sobre la noche, golpe de tambor seco y vivo, ritmo de la vida. No se lo pierdan.

Miraflores, 10/07/2008

[1] El tema Quindembo aparece en la producción Papa Gato de 1986 para Concord Picante Jazz.
[2] http://www.ponchosanchez.com/raiseyourhand_preview.html
Puedes encontrar información complementaria y/o adicional en:
http://acidconga.com/raise-your-hand-poncho-sanchez/
[3] Ildefonso Sánchez nació en Laredo (Texas) el 30 de octubre de 1951.
[4] La versión original de El Agua de Belén apareció en 1968 en la producción Estoy como nunca de Tito Rodríguez para United Artist, el cual marca su retorno a New York luego de una extensa experiencia en la televisión puertorriqueña.
Publicar un comentario