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sábado, 15 de agosto de 2009

Cuando lo dulce no es sólo azúcar: Lucho Cueto y Black Sugar Sextet



Al escuchar El Cóndor Pasa -la célebre inspiración del maestro Daniel Alomía Robles- en tiempo de latin jazz no surge otra idea que la presencia de un músico amante de la música en todas sus expresiones y, de paso, peruano. Lo primero es puesto de manifiesto en los trabajos previos del artista, algo así como lo que hicieron en otro momento músicos norteamericanos. Y lo segundo, es indudable al advertir el buen gusto por el sentido de lo musical y derrochar el sabor de la personalidad y el carisma. Al escuchar a Black Sugar Sextet no queda duda de que detrás hay un escuadrón de guerreros experimentados de la mejor música y que la sabrosura debe ser un componente primario de sus genéticas latinas. Y más aún, de que Lucho Cueto, el pianista y arreglista peruano radicado en New York, está a la cabeza.


Black Sugar Sextet se formó en el 2007 y llega para cubrir un vacío casi inadvertido en los últimos años, el balance quirúrgico entre la salsa y el jazz latino, algo que en ciertas agrupaciones y en determinadas circunstancias puede –y hasta debe- entremezclarse convenientemente para ofrecer un producto maduro y consciente. Esta es la propuesta de Cueto y de Black, por lo que sin chistar se apura en convocar a músicos de primer nivel para el proyecto. Y surge Estamos Azúcar (Latin Sound Records: 2007), disco en el que se percibe ese perfecto equilibrio de géneros y de ejecución, algo que se vuelve una virtud inconmensurable en la tendencia actual en que la letra comienza a retomar la batuta.


Otra de las virtudes de este precisa agrupación es la frescura en la ejecución, un trabajo realmente delicado de equilibrio entre el virtuosismo y la organización del conjunto, algo que pocos pueden llegar a desarrollar, no solamente por la madurez de los músicos que integran el colectivo sino por la buena mano del líder, algo que me recuerda irremediablemente al maestro Tito Rodríguez. Los arreglos de la producción constituyen sin duda el acceso necesario a esa frescura, por su pertinencia y acertado buen gusto. E insisto en que el tema más logrado es El Cóndor Pasa, con un arreglo de fusión, que me lleva directo a Gato Barbieri o a Caribbean Jazz Project, realmente estupendo y coronado además por la flauta de Dave Valentin y el piano de Lucho Cueto.





Hay quienes señalan que los temas cantados, bailables sin duda, pudieron haber sido mejor escogidos, debido a la multiplicidad de ejecuciones anteriores que ofrecen, pero aquí señalamos que es precisamente esa un inteligente aporte, puesto que nunca es tarde para procurarle al público una nueva versión y una nueva oportunidad de reencontrarse con los clásicos pero cuando la versatilidad y la frescura están de por medio. Algo así como lo que hacen artistas de todas las tallas recreando clásicos de formas y calibres variados, y a nadie se le ocurre cuestionarlos –aunque a veces debería sí ejecutarse el ejercicio de la crítica sobre los más osados- solo por el hecho de haber reinventado algo que, aunque consagrado por el gusto popular, es justamente el trabajo más encomiable. La pregunta sería, en todo caso, si es la correcta forma de recrear un clásico, y en ello lo dejo a la evaluación del público. No debe juzgarse críticamente a priori. Me apego -así lo prefiero- al sentido más elemental del ser humano: la intuición.


Los músicos del disco son:
Lucho Cueto - Piano, Teclado
José Tabares - Bajo
Carlito Soto - Bongo & Combell
Luis Quintero - Timbal
Robert Quintero - Conga, Percusión & Tambores Bata
Mike Freeman - Vibes
Como artistas Invitados:
Tito Allen
José Mangual
Kim De Los Santos
Dave Samuels - Vibes, Marimba
Dave Valentin - Flauta
Los vocales:
Tito Allen, Jose Mangual Jr., Willie Amadeo, Joe King, Pocho Bracamonte, Maximo Rodríguez, Yoco Rodríguez, Pablo Villanueva "Melcohita".

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