jueves, 21 de agosto de 2008

Nos Seguimos Choleando Tanto

Este artículo apareció publicado en Caretas del 15/05/2008:

No he leído aún el exitoso libro de Coqui Bruce sobre el racismo en la sociedad peruana, Nos Habíamos Choleado Tanto. Pues ahora voy a tener que dejar a la mitad mis actuales lecturas para volar a la primera librería y comprarlo y tratar de entender algo muy recurrente en los comentarios que vengo escuchando desde que nacieron mis nietas trillizas. Las enfermeras de la clínica fueron las primeras en consignar una apreciación, que se sigue repitiendo entre señoras, tías, amigos, la gente en general que viene a conocerlas. “Son bien blanquitas”, dijeron las enfermeras con la emoción bailándoles en los ojos, apenas acabada la cesárea. “Hay una más blanquita que las otras” acotó una encantadora joven que había asistido el parto. Luego comenzaron a llegar las visitas. Familiares, amigos míos, de mi familia política, de mis hijos, compañeros de trabajo. Todos subíamos en tropel a la sala de bebés para observar a través de una ventana a las enanas durmiendo dentro de sus incubadoras, o moviéndose como quien aún nada en el mar denso de la placenta materna. “Cuñau, son blanquitas”, escuché varias veces decir. O en un estilo más de señora, “una es más amarcigadita que las otras”, lo que denunciaba el hecho de que mi esposa es morena y mi hijo Bernardo, el padre de las criaturas, un zambón de geta bantú y nariz cimarrona a la que solo le falta el hueso atravesado. “Se parecen a los León porque son coloraditas”, es también un comentario frecuente, entre otros que van por el mismo camino. Yo no sé si en otras sociedades –que no sean Monrovia, Mauritania, Tokio o San Vicente- son tan frecuentes y están tan internalizadas las referencias al tipo físico y al color de piel de las personas. De cualquier manera, yo pensaba que entre nosotros esta forma flagrante de racismo ya estaba en retirada, o que al menos la gente se cuidaba de callar sus opiniones, aunque en la soledad de sus pensamientos siguiera haciendo ecuaciones entre fenotipo y calidad humana. Lo que veo en estos días me dice lo contrario, es decir, que seguimos estableciendo diferencias, códigos de valor y rangos de apreciación según las características físicas de las personas, esas mismas que vienen con el nacimiento, no se eligen y por tanto, no deberían ser motivo para ninguna clase de juzgamiento. Mire la foto de mis nietas, amigo navegante, y dígame si alguna de ellas tendrá mayor chance en esta vida por ser más blanca o tener las facciones más finas. Dígalo y entérese dentro de unos años que se equivocó de plano, pues tres niñas tan hermosas solo pueden ser afortunadas, no importa que alguna pudiera haber salido al cuarterón de su padre.

Autor: Rafo León
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