lunes, 4 de agosto de 2008

Poema LVII

Hay heridas que el tiempo no olvidará
por más que los años se disipen en lágrimas
y la senda tan solo sea historias que inventar
no hay remedios, imposible vuelta a la página.
Las noches se pueden adornar de estrellas
y la soledad ser la luna más lúcida y bella
pero el pasado lastima más en la penumbra
destruye el instante de paz más que nunca.
Penado a transitar recogiendo migas de felicidad
en un mundo que olvidó lo espiritual del amor
lo emocionante que es ver los ojos del corazón
cuando del alma nace un tequiero aún más allá.
Hay recuerdos que eternamente permanecerán
atormentados los días restantes al obscurecer
por más que el viento se vista de suaves caricias
porque esas caricias serán el hoy de un triste ayer.
Lima, 08/01/2007

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Este poema forma parte del compendio inédito MAR DE SUEÑOS AZULES de un joven poeta de la más reciente generación de intelectuales de provincia que, desde las extremas horas de la postmodernidad y la globalización, mantienen viva la vena del arte profundo y el canto del alma. Esta, estamos seguros, es la primera de una serie de entregas, abriendo la sección poética de este blog. Esperamos sus aportes.

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